*Publicación digital - Febrero 2009
Año I N°1

 

 

Chicos en situación de calle

Los chicos en la plaza
Por Valeria Vivas Arce

Este análisis de la información se centra en lo publicado acerca de los chicos en situación de calle que se alojaban en Plaza San Martín hasta hace muy poco. Sin desconocer que la problemática de los chicos en situación de calle fue tratada también en torno al polémico pedido de su desalojo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de La Plata, a los efectos del muestreo, tomamos como escenario de la noticia Plaza San Martín de la ciudad de La Plata y como epicentro de la exposición la última semana de julio de 2008.

Los días previos

- ¿De dónde son?
- De la calle.
- Y dónde paran.
- En cualquier lado… en la plaza San Martín. No es para mandarnos la policía ¿no?
- No, claro que no.
- Si llamás a la policía venimos y rompemos todos los vidrios.
- No va a hacer falta.
- ¿No tenés una moneda? Tenemos hambre.
Uno se acercó para ver la foto. Pasaba un patrullero, los chicos se asustaron y se fueron.

diario Diagonales, Miguel Graziano

A lo largo del mes de marzo, el diario platense Diagonales, le dedicó espacio a la situación de los chicos en la calle que se alojaban en Plaza San Martín. La cobertura se desarrolló en cinco episodios: El descubrimiento del fenómeno, la narración del caso de un chico de 11 años que vive en un andén en Tolosa, el relato de un día del Taller de Construcción de Juguetes en Plaza San Martín, una reseña de la historia personal de dos operadores de calle de la municipalidad y la palabra de distintos actores de la sociedad platense en contacto con esta problemática.
Un mes después, el 18 de abril comienza a tratarse en la crónica roja. El diario El Día de La Plata relata "preocupación por ola de robos en Plaza San Martín. Una banda de menores utiliza una frazada para inmovilizar a las víctimas". Los ubica en otro lugar, los llama "la banda de los pibes chorros". La nota aparecerá citada a finales de julio en el mismo diario donde se bautiza a los protagonistas con un rótulo propio de la crónica policial, "la banda de la frazada".
A partir de estas coberturas, en lo inmediato, el tema no desató el debate público, al menos en lo que se refiere a los medios gráficos, ni hubo rebote en otros medios, ni trascendió el ámbito local. No obstante, podemos vislumbrar dos modos bien distintos de construcción del relato al figurar una noticia. Podríamos resumirlo en Niños en la Calle vs Banda dePrecoces Delincuentes. La línea investigativa que muestra un fenómenocomplejo que es preciso revelar desde distintos costados, a la crónica policial que denuncia una realidad peligrosa que padece el ciudadano común.
Tres meses después, otras circunstancias encausarán el tema hacia el debate y la polémica. No obstante, merced a la elección de una de estas vertientes de información utilizadas, el tratamiento periodístico posterior no sumará a la comprensión de la profundidad y complejidad del problema.

La construcción mediática
El tema estalló a finales de julio. Entre el 22 y el 29 de julio, fue el período en que la problemática de los niños y adolescentes en situación de calle, que el imaginario simbolizó en la plaza San Martín, tomó notoriedad, tuvo mayor aparición, distintos enfoques y posicionamientos (aún tratándose del mismo medio) y llegó a la plana nacional o, al menos, a trascender el ámbito local.
Hubo dos hechos que sumaron debate y provocaron una nueva exposición del tema. En primer lugar, el 22 de julio publica el diario El Día la noticia de que un grupo de vecinos organizó una olla popular para reclamar por la situación de unos chicos en situación de calle en Plaza San Martín. Y unos días después, un grupo de personas no identificadas agredieron a estos chicos al finalizar uno de estos encuentros. A partir de aquí, La construcción de la noticia tomó otro rumbo. Unos 15 chicos de entre 11 y 17 se amparan en la glorieta de la plaza enfrentada por los edificios de la Legislatura y la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. En un soberbio escenario, casi como una postal, se revitalizó la vieja disputa entre "garantistas" y partidarios de la "mano dura".
El debate, como dijimos, trascendió lo local. Fue, incluso, fortalecido por una nota de Perfil que elaboró una radiografía delictiva de los niños devenidos en "pequeños ladrones" cuyo mote fue argumentado por los datos policiales propios y hasta por la hoja policial de familiares.
La noticia ocupó la tapa de esa publicación del domingo 27 de julio. La foto mostraba a siete niños posando con la cara esfumada, dos de ellos mientras aspiran pegamento.

"Son 13 menores que tienen entre 11 y 17 años. Los más grandes obligan a los chicos a robar porque saben que entran y salen de la comisaría en pocas horas. Usan pedazos de vidrio, cuchillos, sevillanas y destornilladores para amedrentar a sus víctimas. Así las despojan de teléfonos celulares, relojes, anillos, dinero y ropa que después venden. Uno que tiene 13 años fue detenido treinta veces. Y el más chico del grupo, 17. Aspiran pegamento todo el día y duermen debajo de la glorieta de la plaza San Martín, en pleno microcentro de la ciudad de La Plata".

La misma nota fue reproducida en varios medios. Llamativamente el mismo día, el diario Hoy de La Plata reproduce textualmente la nota citando su fuente. La reproducción deja afuera lo escuetamente referido a la complejidad del problema y lo que brinda datos del contexto. Este diario fue, desde sus titulares, el que plasmó más claramente la realidad periodística. Tituló, "Entre los escuadrones de la muerte y las 170 causas".
El 27 de julio y el 29 de julio fueron los días de mayor exposición. El 28, el diario El Día publica:

"Este diario lo había anunciado en su edición del pasado 18 de abril: "preocupación por ola de robos en Plaza San Martín". La denominada, por ese entonces, "banda de la frazada", integrada por varios menores de edad, es un problema que aún hoy, a varios meses de aquella publicación, no ha encontrado ninguna solución; todo lo contrario, continúa generando temor en las personas que diariamente deben recorrer ese tradicional paseo público de nuestra ciudad.
Se trata de un grupo de unos 13 adolescentes, de entre 11 y 17 años, quienes, por lo general, venden lo que roban para poder comer y hasta drogarse, de acuerdo a lo informado por fuentes del caso
."

En la reproducción se cometieron imprudencias a las que luego haremos referencia. En la misma nota, El diario platense también se refiere a los sucesos violentos que tuvieron como objeto a los chicos, esta vez con reserva:

¿De blanco y con cuchillas?
"Al parecer, eran cerca de 15. Todos estaban vestidos de blanco y bajaron con cuchillos. Se movilizaban en más de un auto, que frenaron bruscamente en cercanías de la Plaza San Martín. Allí presuntamente agredieron a los integrantes de la denominada "banda de la frazada", varios de los cuales terminaron en un centro asistencial."

Ese lunes 28, "Autoconvocados por los Pibes de la Calle", el grupo de vecinos organizados, junto con otras agrupaciones realizaron una marcha en La Plata desde el Palacio Municipal hasta la Comisaría 1ra desde donde presumen hubo participación o al menos anuencia para que se sucedieran los violentos acontecimientos. El martes 29 de julio, la noticia llegó a Página/12. Allí se describen los acontecimientos del viernes 25 con declaraciones del grupo de Autoconvocados y de un funcionario del Comité contra la Tortura de la provincia de Buenos Aires:

Una docena de niños que paran en la Plaza San Martín de La Plata fueron emboscados por un grupo organizado con palos y cadenas. ONG de la zona denuncian que uno de los atacantes dijo que buscaban
"limpiar a los pibes para que dejaran de robar".

En serie con los acontecimientos, los distintos medios fueron relatando el epílogo de los sucesos. El martes 29 de julio, El Día afirma "Tratan por adicción y delitos a la banda de Plaza San Martín. Quedaron a disposición de autoridades provinciales y municipales". Perfil, hará lo propio el 10 de agosto:

"En 14 días no hubo ningún robo.
Los "pibes chorros" de La Plata están en un instituto de menores".
"Tienen entre 11 y 17 años. Se habían instalado en una plaza del microcentro platense, frente a la Casa de Gobierno bonaerense. En menos de siete meses acumularon más de 170 denuncias por distintos delitos. Después del informe de PERFIL, fueron derivados a un centro de minoridad que depende del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia."

Lamentablemente, aquí vuelve a repetirse la mecánica. El criterio periodístico, las posibilidades de su discurso, prevalecen sobre la realidad. Desconocer el marco legal que sustenta, aun con muchas dificultades, las intervenciones permite estos gruesos errores. La ley cambió. No pueden "quedar a disposición" los niños y adolescentes ni "ser derivados" porque la Constitución Nacional y la legislación Provincial ya no los entiende como objetos sino como sujetos de derecho y, fundamentalmente, porque los encuadres jurídicos permiten otro tipo de acercamiento a estas problemáticas tan complejas. Ni existen los Centros de Minoridad, ni los Institutos de Menores, porque se trata de niños y adolescentes. Además desde esta perspectiva, prima la comisión del delito y se esquiva la intervención en pos de la restitución de los derechos vulnerados.
Las nuevas formas de intervención tienen otras complejidades, otros obstáculos. Pero son prácticas propias de nuestro tiempo, que sólo podrán ser interrogadas, evaluadas, sostenidas o superadas a partir de nuestro conocimiento del que debieran participar quienes nos informan.

Los titulares y sus términos
Los titulares, en su mayoría, son de estilo policial donde el eje se pone en lo peligroso, dibujando una escena de víctima y victimario. La tapa Perfil del domingo 27 de julio denunciaba, "Frente a la Casa de Gobierno bonaerense. Una banda de pequeños ladrones que ya tiene más de 170 causas". El 28, El Día titula "Crece el temor por banda de menores en Plaza San Martín". El 29, El Día rotula "Tratan por adicción y delitos a la banda de Plaza San Martín. Quedaron a disposición de autoridades provinciales y municipales". Sólo Diagonales se alejó de esa tendencia cuando comenzó la aparición del tema, posición que mantuvo en medio del esquema propuesto por el tratamiento generalde los medios a fines de julio.
La utilización del concepto "banda" reforzado por estilo policial nos merece una reflexión. La primera asociación se vincula, en este contexto, por contacto a la que forman los bandidos, es decir, una banda delictual. Existe la figura en el Código Penal, respecto de su conceptualización el Dr. Rubén Castillo Giraudo, Juez de la Excma. Cámara Primera en lo Criminal y Correccional de Formosa escribió,
"no serán "bandidos" los salteadores que accidentalmente se encuentran y ejecutan un robo al ocasional transeúnte, sino aquellos pertenecientes a un grupo (banda) en cierto modo organizado y permanente que deciden en voluntad unificada y actitud colectiva cometer el o los delitos (…) "la expresión "en banda" como forma agravante de los delitos de robo y daño, alude al sujeto activo, caracterizado como un grupo estable de personas, con relativa organización y que intervienen en la ejecución del delito unidos por la conjunción de voluntades para cometerlo."(CONCEPTO DE BANDA Y SU RELACIÓN CON LA PARTICIPACIÓN Y LA ASOCIACIÓN ILÍCITA).
La situación de estos chicos está muy lejos de esta realidad "jurídica". Sin embargo se produce el fenómeno que este discurso mediático es funcional a la construcción de una identidad que no existía. No sólo para la comunidad, los propios chicos, negados de todos los espacios, reconocen en ese discurso una identidad. Por fin existen, son la "banda de…" Mientras el trabajo que se realiza desde los equipos y programas del estado intenta siempre restituir identidades positivas, que los chicos recuperen su identidad familiar, barrial, el discurso mediático conspira contra este propósito y hace aún más dificultosa la tarea.
El peligro real es que se desdibuja lo estructural del asunto: la situación de los chicos con derechos vulnerados cuyo número crece a la par de otros índices, en una sociedad excluyente donde las fracturas en los vínculos y las crisis en la que se encuentran las instituciones, permiten que las incertidumbres terminen entendidas como parte de lo peligroso.

Cómo aparecen las Causas
En su mayoría no aparecen causas más que las que aluden a las detenciones. La razón es tal vez por el enfoque del tema. La noticia no es tomada como una consecuencia. La noticia es que esos chicos están ahí y nos ponen en peligro, hacen esto o aquello. La noticia es que desconocidos golpearon a los chicos que estaban ahí. Luego se traslada a la denuncia.

Las omisiones
Lamentablemente es mucha la precariedad que aflora en el tratamiento de este tema. En primer lugar, el marco legal no es precisado, apenas aparecen nombradas las leyes en la proclama de los "Autoconvocados" y así reproducida en la información. Pero, además, el rol informativo de los periódicos deja mucho que desear sobre todo teniendo en cuenta la dificultosa construcción de consenso respecto de la niñez como materia legal que estamos padeciendo, y que deja a los niños como botín de guerra. Siete largos años desde la incorporación de la Convención sobre los Derechos del Niño hasta la efectivización en la letra de la ley a nivel nacional y provincial, así lo demuestran. Como consecuencia, los informes no se ajustan a derecho. No parece haber espacio para ilustrarnos sobre la reciente legislación, su información procedimental, los nuevos organismos a los que hay que apelar para proteger y promover los derechos de nuestros niños. Hablar de "Institutos de Menores" como lugar donde alojar niños con dificultades sociales es dar una información errónea y aludir a una lógica de intervención perimida. Hablar de "menores" es, además de desconocer el Art. 2 de la ley 13298, asumir que hay distintas clases de niños.
La ausencia de la palabra de investigadores especialistas, el relato de la experiencia de ONGs que se ocupen de estas problemáticas, nos impide acercarnos a la complejidad del tema.
Una de las cuestiones que año a año toma La Asociación Civil Periodismo Social en su monitoreo sobre los temas de niñez en los medios es el espacio para escuchar las voces de los protagonistas. En este caso, se cumple el diagnóstico de los últimos monitoreos, poco espacio para escuchar su opinión. "El año pasado, sólo fueron consultados en el 4,1 por ciento de las noticias que hablan de ellos mismos."
Periodismo Social ratifica en este informe su objetivo, "que los periodistas y los medios de comunicación se interesen en cada vez más y mejores coberturas sobre los niños, niñas y adolescentes y así logren instalar sus derechos en el centro de la agenda pública nacional." Y evalúa, "En ese sentido, hay avances que son muy positivos. Pero también hay problemas que persisten y algunos son que la agenda de temas sigue siendo muy limitada, las opiniones de chicos y chicas son poco escuchadas, en muchas notas falta contextualizar la información y en otras se sigue estigmatizando a determinados grupos de chicos. Esto representa una dificultad para comprender cabalmente la situación de la infancia y la adolescencia en nuestro país."

Los excesos
Los datos minuciosos de los chicos. Tanto en la publicación de la crónica de Perfil como en sus múltiples reproducciones se comete este exceso. El diario El Día afirma sin más que el supuesto delito cometido por el hermano de uno de los chico es un "dato que demuestra su extrema peligrosidad".
La ley 13.634, Del Fuero de Familia y del Fuero Penal del Niño, se refiere a esto en su art. 5:
"Queda prohibida la difusión de la identidad de los niños sujetos a actuaciones administrativas o judiciales, cualquiera sea su carácter y con motivo de dichas actuaciones, en informaciones periodísticas y de toda índole. Se consideran como informaciones referidas a la identidad: el nombre, apodo, filiación, parentesco, residencia y cualquier otra forma que permita su individualización".
No alcanza con la no publicación del nombre completo, ni resolverlo con publicar las iniciales donde el límite de la ilegalidad es difuso por la sospecha de que, con tantos datos, en realidad, lo que se pretende es la identificación positiva de estas personas. Detrás de esos datos hay un sujeto que construye su historia vital, se piensa a sí mismo y convive en una sociedad que lo aloja. Al respecto, vale citar el siguiente comentario de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de menores (Reglas de Beijing)
Comentario a la Regla 8 de Protección de Intimidad
Los jóvenes son particularmente vulnerables a la difamación. Los estudios criminológicos sobre los procesos de difamación han suministrado pruebas sobre los efectos perjudiciales (de diversos tipos) que dimanan de la individualización permanente de los jóvenes como "delincuentes" o "criminales".