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Chicos
en situación de calle
Los
chicos en la plaza
Por Valeria Vivas Arce
Este
análisis de la información se centra en lo publicado
acerca de los chicos en situación de calle que se alojaban
en Plaza San Martín hasta hace muy poco. Sin desconocer
que la problemática de los chicos en situación
de calle fue tratada también en torno al polémico
pedido de su desalojo de la Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educación de La Plata, a los efectos del muestreo,
tomamos como escenario de la noticia Plaza San Martín
de la ciudad de La Plata y como epicentro de la exposición
la última semana de julio de 2008.
Los
días previos
-
¿De dónde son?
- De la calle.
- Y dónde paran.
- En cualquier lado
en la plaza San Martín. No
es para mandarnos la policía ¿no?
- No, claro que no.
- Si llamás a la policía venimos y rompemos
todos los vidrios.
- No va a hacer falta.
- ¿No tenés una moneda? Tenemos hambre.
Uno se acercó para ver la foto. Pasaba un patrullero,
los chicos se asustaron y se fueron.
diario Diagonales, Miguel Graziano
A
lo largo del mes de marzo, el diario platense Diagonales,
le dedicó espacio a la situación de los chicos
en la calle que se alojaban en Plaza San Martín. La
cobertura se desarrolló en cinco episodios: El descubrimiento
del fenómeno, la narración del caso de un chico
de 11 años que vive en un andén en Tolosa, el
relato de un día del Taller de Construcción
de Juguetes en Plaza San Martín, una reseña
de la historia personal de dos operadores de calle de la municipalidad
y la palabra de distintos actores de la sociedad platense
en contacto con esta problemática.
Un mes después, el 18 de abril comienza a tratarse
en la crónica roja. El diario El Día
de La Plata relata "preocupación por ola de
robos en Plaza San Martín. Una banda de menores utiliza
una frazada para inmovilizar a las víctimas".
Los ubica en otro lugar, los llama "la banda de los
pibes chorros". La nota aparecerá citada a
finales de julio en el mismo diario donde se bautiza a los
protagonistas con un rótulo propio de la crónica
policial, "la banda de la frazada".
A partir de estas coberturas, en lo inmediato, el tema no
desató el debate público, al menos en lo que
se refiere a los medios gráficos, ni hubo rebote en
otros medios, ni trascendió el ámbito local.
No obstante, podemos vislumbrar dos modos bien distintos de
construcción del relato al figurar una noticia. Podríamos
resumirlo en Niños en la Calle vs Banda dePrecoces
Delincuentes. La línea investigativa que muestra
un fenómenocomplejo que es preciso revelar desde distintos
costados, a la crónica policial que denuncia una realidad
peligrosa que padece el ciudadano común.
Tres meses después, otras circunstancias encausarán
el tema hacia el debate y la polémica. No obstante,
merced a la elección de una de estas vertientes de
información utilizadas, el tratamiento periodístico
posterior no sumará a la comprensión de la profundidad
y complejidad del problema.
La
construcción mediática
El tema estalló a finales de julio. Entre el 22 y el
29 de julio, fue el período en que la problemática
de los niños y adolescentes en situación de
calle, que el imaginario simbolizó en la plaza San
Martín, tomó notoriedad, tuvo mayor aparición,
distintos enfoques y posicionamientos (aún tratándose
del mismo medio) y llegó a la plana nacional o, al
menos, a trascender el ámbito local.
Hubo dos hechos que sumaron debate y provocaron una nueva
exposición del tema. En primer lugar, el 22 de julio
publica el diario El Día la noticia de que un
grupo de vecinos organizó una olla popular para reclamar
por la situación de unos chicos en situación
de calle en Plaza San Martín. Y unos días después,
un grupo de personas no identificadas agredieron a estos chicos
al finalizar uno de estos encuentros. A partir de aquí,
La construcción de la noticia tomó otro rumbo.
Unos 15 chicos de entre 11 y 17 se amparan en la glorieta
de la plaza enfrentada por los edificios de la Legislatura
y la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. En
un soberbio escenario, casi como una postal, se revitalizó
la vieja disputa entre "garantistas" y partidarios
de la "mano dura".
El debate, como dijimos, trascendió lo local. Fue,
incluso, fortalecido por una nota de Perfil que elaboró
una radiografía delictiva de los niños devenidos
en "pequeños ladrones" cuyo mote fue
argumentado por los datos policiales propios y hasta por la
hoja policial de familiares.
La noticia ocupó la tapa de esa publicación
del domingo 27 de julio. La foto mostraba a siete niños
posando con la cara esfumada, dos de ellos mientras aspiran
pegamento.
"Son
13 menores que tienen entre 11 y 17 años. Los más
grandes obligan a los chicos a robar porque saben que entran
y salen de la comisaría en pocas horas. Usan pedazos
de vidrio, cuchillos, sevillanas y destornilladores para amedrentar
a sus víctimas. Así las despojan de teléfonos
celulares, relojes, anillos, dinero y ropa que después
venden. Uno que tiene 13 años fue detenido treinta
veces. Y el más chico del grupo, 17. Aspiran pegamento
todo el día y duermen debajo de la glorieta de la plaza
San Martín, en pleno microcentro de la ciudad de La
Plata".
La
misma nota fue reproducida en varios medios. Llamativamente
el mismo día, el diario Hoy de La Plata reproduce
textualmente la nota citando su fuente. La reproducción
deja afuera lo escuetamente referido a la complejidad del
problema y lo que brinda datos del contexto. Este diario fue,
desde sus titulares, el que plasmó más claramente
la realidad periodística. Tituló, "Entre
los escuadrones de la muerte y las 170 causas".
El 27 de julio y el 29 de julio fueron los días de
mayor exposición. El 28, el diario El Día
publica:
"Este
diario lo había anunciado en su edición del
pasado 18 de abril: "preocupación por ola de robos
en Plaza San Martín". La denominada, por ese entonces,
"banda de la frazada", integrada por varios menores
de edad, es un problema que aún hoy, a varios meses
de aquella publicación, no ha encontrado ninguna solución;
todo lo contrario, continúa generando temor en las
personas que diariamente deben recorrer ese tradicional paseo
público de nuestra ciudad.
Se trata de un grupo de unos 13 adolescentes, de entre 11
y 17 años, quienes, por lo general, venden lo que roban
para poder comer y hasta drogarse, de acuerdo a lo informado
por fuentes del caso."
En
la reproducción se cometieron imprudencias a las que
luego haremos referencia. En la misma nota, El diario platense
también se refiere a los sucesos violentos que tuvieron
como objeto a los chicos, esta vez con reserva:
¿De blanco y con cuchillas?
"Al parecer, eran cerca de 15. Todos estaban vestidos
de blanco y bajaron con cuchillos. Se movilizaban en más
de un auto, que frenaron bruscamente en cercanías de
la Plaza San Martín. Allí presuntamente agredieron
a los integrantes de la denominada "banda de la frazada",
varios de los cuales terminaron en un centro asistencial."
Ese
lunes 28, "Autoconvocados por los Pibes de la Calle",
el grupo de vecinos organizados, junto con otras agrupaciones
realizaron una marcha en La Plata desde el Palacio Municipal
hasta la Comisaría 1ra desde donde presumen hubo participación
o al menos anuencia para que se sucedieran los violentos acontecimientos.
El martes 29 de julio, la noticia llegó a Página/12.
Allí se describen los acontecimientos del viernes 25
con declaraciones del grupo de Autoconvocados y de un funcionario
del Comité contra la Tortura de la provincia de Buenos
Aires:
Una
docena de niños que paran en la Plaza San Martín
de La Plata fueron emboscados por un grupo organizado con
palos y cadenas. ONG de la zona denuncian que uno de los atacantes
dijo que buscaban
"limpiar a los pibes para que dejaran de robar".
En
serie con los acontecimientos, los distintos medios fueron
relatando el epílogo de los sucesos. El martes 29 de
julio, El Día afirma "Tratan por adicción
y delitos a la banda de Plaza San Martín. Quedaron
a disposición de autoridades provinciales y municipales".
Perfil, hará lo propio el 10 de agosto:
"En 14 días no hubo ningún robo.
Los "pibes chorros" de La Plata están en
un instituto de menores".
"Tienen
entre 11 y 17 años. Se habían instalado en una
plaza del microcentro platense, frente a la Casa de Gobierno
bonaerense. En menos de siete meses acumularon más
de 170 denuncias por distintos delitos. Después del
informe de PERFIL, fueron derivados a un centro de minoridad
que depende del Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia."
Lamentablemente,
aquí vuelve a repetirse la mecánica. El criterio
periodístico, las posibilidades de su discurso, prevalecen
sobre la realidad. Desconocer el marco legal que sustenta,
aun con muchas dificultades, las intervenciones permite estos
gruesos errores. La ley cambió. No pueden "quedar
a disposición" los niños y adolescentes
ni "ser derivados" porque la Constitución
Nacional y la legislación Provincial ya no los entiende
como objetos sino como sujetos de derecho y, fundamentalmente,
porque los encuadres jurídicos permiten otro tipo de
acercamiento a estas problemáticas tan complejas. Ni
existen los Centros de Minoridad, ni los Institutos
de Menores, porque se trata de niños y adolescentes.
Además desde esta perspectiva, prima la comisión
del delito y se esquiva la intervención en pos de la
restitución de los derechos vulnerados.
Las nuevas formas de intervención tienen otras complejidades,
otros obstáculos. Pero son prácticas propias
de nuestro tiempo, que sólo podrán ser interrogadas,
evaluadas, sostenidas o superadas a partir de nuestro conocimiento
del que debieran participar quienes nos informan.
Los
titulares y sus términos
Los titulares, en su mayoría, son de estilo policial
donde el eje se pone en lo peligroso, dibujando una escena
de víctima y victimario. La tapa Perfil del
domingo 27 de julio denunciaba, "Frente a la Casa
de Gobierno bonaerense. Una banda de pequeños ladrones
que ya tiene más de 170 causas". El 28, El
Día titula "Crece el temor por banda de
menores en Plaza San Martín". El 29, El
Día rotula "Tratan por adicción
y delitos a la banda de Plaza San Martín. Quedaron
a disposición de autoridades provinciales y municipales".
Sólo Diagonales se alejó de esa tendencia
cuando comenzó la aparición del tema, posición
que mantuvo en medio del esquema propuesto por el tratamiento
generalde los medios a fines de julio.
La utilización del concepto "banda" reforzado
por estilo policial nos merece una reflexión. La primera
asociación se vincula, en este contexto, por contacto
a la que forman los bandidos, es decir, una banda delictual.
Existe la figura en el Código Penal, respecto de su
conceptualización el Dr. Rubén Castillo Giraudo,
Juez de la Excma. Cámara Primera en lo Criminal y Correccional
de Formosa escribió,
"no serán "bandidos" los salteadores
que accidentalmente se encuentran y ejecutan un robo al ocasional
transeúnte, sino aquellos pertenecientes a un grupo
(banda) en cierto modo organizado y permanente que deciden
en voluntad unificada y actitud colectiva cometer el o los
delitos (
) "la expresión "en banda"
como forma agravante de los delitos de robo y daño,
alude al sujeto activo, caracterizado como un grupo estable
de personas, con relativa organización y que intervienen
en la ejecución del delito unidos por la conjunción
de voluntades para cometerlo."(CONCEPTO DE BANDA Y SU
RELACIÓN CON LA PARTICIPACIÓN Y LA ASOCIACIÓN
ILÍCITA).
La situación de estos chicos está muy lejos
de esta realidad "jurídica". Sin embargo
se produce el fenómeno que este discurso mediático
es funcional a la construcción de una identidad que
no existía. No sólo para la comunidad, los propios
chicos, negados de todos los espacios, reconocen en ese discurso
una identidad. Por fin existen, son la "banda de
"
Mientras el trabajo que se realiza desde los equipos y programas
del estado intenta siempre restituir identidades positivas,
que los chicos recuperen su identidad familiar, barrial, el
discurso mediático conspira contra este propósito
y hace aún más dificultosa la tarea.
El peligro real es que se desdibuja lo estructural del asunto:
la situación de los chicos con derechos vulnerados
cuyo número crece a la par de otros índices,
en una sociedad excluyente donde las fracturas en los vínculos
y las crisis en la que se encuentran las instituciones, permiten
que las incertidumbres terminen entendidas como parte de lo
peligroso.
Cómo
aparecen las Causas
En su mayoría no aparecen causas más que las
que aluden a las detenciones. La razón es tal vez por
el enfoque del tema. La noticia no es tomada como una consecuencia.
La noticia es que esos chicos están ahí y nos
ponen en peligro, hacen esto o aquello. La noticia es que
desconocidos golpearon a los chicos que estaban ahí.
Luego se traslada a la denuncia.
Las
omisiones
Lamentablemente es mucha la precariedad que aflora en el tratamiento
de este tema. En primer lugar, el marco legal no es precisado,
apenas aparecen nombradas las leyes en la proclama de los
"Autoconvocados" y así reproducida en la
información. Pero, además, el rol informativo
de los periódicos deja mucho que desear sobre todo
teniendo en cuenta la dificultosa construcción de consenso
respecto de la niñez como materia legal que estamos
padeciendo, y que deja a los niños como botín
de guerra. Siete largos años desde la incorporación
de la Convención sobre los Derechos del Niño
hasta la efectivización en la letra de la ley a nivel
nacional y provincial, así lo demuestran. Como consecuencia,
los informes no se ajustan a derecho. No parece haber espacio
para ilustrarnos sobre la reciente legislación, su
información procedimental, los nuevos organismos a
los que hay que apelar para proteger y promover los derechos
de nuestros niños. Hablar de "Institutos de Menores"
como lugar donde alojar niños con dificultades sociales
es dar una información errónea y aludir a una
lógica de intervención perimida. Hablar de "menores"
es, además de desconocer el Art. 2 de la ley 13298,
asumir que hay distintas clases de niños.
La ausencia de la palabra de investigadores especialistas,
el relato de la experiencia de ONGs que se ocupen de estas
problemáticas, nos impide acercarnos a la complejidad
del tema.
Una de las cuestiones que año a año toma La
Asociación Civil Periodismo Social en su monitoreo
sobre los temas de niñez en los medios es el espacio
para escuchar las voces de los protagonistas. En este caso,
se cumple el diagnóstico de los últimos monitoreos,
poco espacio para escuchar su opinión. "El año
pasado, sólo fueron consultados en el 4,1 por ciento
de las noticias que hablan de ellos mismos."
Periodismo Social ratifica en este informe su objetivo, "que
los periodistas y los medios de comunicación se interesen
en cada vez más y mejores coberturas sobre los niños,
niñas y adolescentes y así logren instalar sus
derechos en el centro de la agenda pública nacional."
Y evalúa, "En ese sentido, hay avances que son
muy positivos. Pero también hay problemas que persisten
y algunos son que la agenda de temas sigue siendo muy limitada,
las opiniones de chicos y chicas son poco escuchadas, en muchas
notas falta contextualizar la información y en otras
se sigue estigmatizando a determinados grupos de chicos. Esto
representa una dificultad para comprender cabalmente la situación
de la infancia y la adolescencia en nuestro país."
Los
excesos
Los datos minuciosos de los chicos. Tanto en la publicación
de la crónica de Perfil como en sus múltiples
reproducciones se comete este exceso. El diario El Día
afirma sin más que el supuesto delito cometido por
el hermano de uno de los chico es un "dato que demuestra
su extrema peligrosidad".
La ley 13.634, Del Fuero de Familia y del Fuero Penal del
Niño, se refiere a esto en su art. 5:
"Queda prohibida la difusión de la identidad de
los niños sujetos a actuaciones administrativas o judiciales,
cualquiera sea su carácter y con motivo de dichas actuaciones,
en informaciones periodísticas y de toda índole.
Se consideran como informaciones referidas a la identidad:
el nombre, apodo, filiación, parentesco, residencia
y cualquier otra forma que permita su individualización".
No alcanza con la no publicación del nombre completo,
ni resolverlo con publicar las iniciales donde el límite
de la ilegalidad es difuso por la sospecha de que, con tantos
datos, en realidad, lo que se pretende es la identificación
positiva de estas personas. Detrás de esos datos hay
un sujeto que construye su historia vital, se piensa a sí
mismo y convive en una sociedad que lo aloja. Al respecto,
vale citar el siguiente comentario de las Reglas Mínimas
de las Naciones Unidas para la administración de la
justicia de menores (Reglas de Beijing)
Comentario
a la Regla 8 de Protección de Intimidad
Los jóvenes son particularmente vulnerables a la difamación.
Los estudios criminológicos sobre los procesos de difamación
han suministrado pruebas sobre los efectos perjudiciales (de
diversos tipos) que dimanan de la individualización
permanente de los jóvenes como "delincuentes"
o "criminales".
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