*Publicación digital - Febrero 2009
Año I N°1

 

 

En seguridad

A 12 años del crimen de Cabezas
Por: Martha Arriola*

Si algo nos aterrorizó como comunidad entonces, además del hecho en sí mismo, fue percibir detrás del horrendo crimen, la mano policial. A fines del ´97, antes de cumplirse el primer aniversario del asesinato del periodista José Luis Cabezas, se produce la intervención de la Policía Bonaerense. La conducción policial se encontraba jaqueada entre el oprobio popular, fruto de sus componendas mafiosas con el crimen organizado, y un sistema político que no estaba dispuesto a seguir permitiendo el autogobierno de las fuerzas de seguridad. Las implicancias en secuestros, armado de causas, bandas mixtas de piratería del asfalto, negocios de desarmaderos, zonas liberadas, constituían un altísimo costo para el acuerdo.
El proceso de intervención de la "maldita policía" bonaerense (llamada así también por su participación activa en la dictadura militar, en la tortura y desaparición de personas) contó con el acuerdo unánime de todas las fuerzas políticas y con el trabajo serio y comprometido de un equipo altamente calificado. Arslanian, Binder, Lugones, tres nombres que expresan a un conjunto más amplio que jugó una apuesta fuerte al diseño y construcción de un sistema de seguridad pública nuevo, que superara la concepción reduccionista -perimida ya en el mundo- de seguridad como problemática estrictamente policial. Desde la concepción misma del plan, uno de los rasgos distintivos y principal garante de su consecución fue la participación comunitaria a través de los foros de seguridad.
Desde ese momento de intervención consensuada pasaron mas de 10 años, de los cuales prácticamente la mitad fueron de contra-reforma, es decir: dar marcha atrás en la decisión de llevar a cabo el Plan. Pero quedaron instalados conceptos centrales para tener una provincia más segura: conducción política de la fuerza policial, formación y profesionalización, descentralización estratégica y operativa y básicamente una idea central que los foros de seguridad encarnaron e hicieron propia: "El pueblo de la Provincia de Buenos Aires es el sujeto fundamental de la seguridad pública" y por lo tanto es "un derecho de los habitantes de la Provincia de Buenos Aires y un deber de su Gobierno promover la efectiva participación comunitaria en la elaboración, implementación y control de las políticas de seguridad pública". (Art. 10 y 11 de la Ley 12.154).
Periódicamente los medios masivos de comunicación vuelven la mirada a experiencias exitosas en materia de seguridad y allí aparece, por ejemplo, la tarea que Antanas Mokus y su equipo de gestión llevó adelante en Colombia para disminuir la violencia y el delito. Pues bien, esas experiencias también se vinieron desarrollando en la provincia en forma intermitente ( 98-99/ 2004-2007) a través de la red de foros de participación comunitaria en seguridad y de la ejecución de dos programas centrales, entre otras tantas experiencias que fueron surgiendo de la práctica: el Programa de Respuesta Múltiple para la prevención comunitaria de la violencia (PRM), cuyo eje de trabajo y de convocatoria fueron organizaciones y adolescentes de comunidades altamente vulnerables y la mayoría de los protagonistas pibes en conflicto con la ley penal; y el Programa CERCA del servicio de policía local (evaluación comunitaria del servicio policial de cada jurisdicción ) para el cual se elaboraba un mapa de prevención del delito, en serio ( no la burla de De Narváez), cara a cara, policía- comunidad, trabajando un acuerdo a ser cumplido una vez realizado el mapa.
A mediados del año 2007, en Parque Norte se desarrolló el Primer Foro Internacional de Participación Comunitaria en Seguridad, del cual participaron más de 5000 personas- la mayoría integrante de Foros Vecinales de Seguridad. En el Foro Internacional no se debatieron sólo conceptos. Además de las exposiciones de los especialistas nacionales e internacionales, se compartieron en talleres simultáneos, prácticas concretas y efectivas de prevención de la violencia y del delito. El evento constituyó una convalidación fuerte del proceso iniciado. Y demostró que hay experiencia sembrada en la provincia de Buenos Aires con perspectiva de política pública, no ya de microexperiencias.
Para el 2007, a 10 años del brutal asesinato de José Luis Cabezas, la participación comunitaria ya era una realidad palpable en la provincia: más de 350 foros de seguridad, organizaciones barriales que se animaron a participar en la temática, aun provenientes de otras experiencias, como las "Madres contra el paco", las familias que transformaron su dolor en lucha: todos ellos constituyen una red vasta, seria y solidaria de más de 5.000 organizaciones comunitarias y sectoriales que participan activamente en la elaboración de planes de prevención local y en la gestación de una nueva relación policía-comunidad.
No nos olvidamos de Cabezas. Por el homenaje activo y permanente de sus compañeros, por una comunidad que tomó conciencia de que se había llegado a un límite. No nos olvidemos tampoco de los dolorosos aprendizajes de nuestra historia. El autogobierno de la policía lleva indefectiblemente a que esta pesadilla se repita. La activa participación comunitaria en las políticas de prevención del delito y de control social de las fuerzas de seguridad es una experiencia con probada eficacia que debe profundizarse para que el fantasma de la "maldita policía" no vuelva a sobrevolar sobre una cava cercana a Pinamar, donde un monolito y una cruz nos piden que no olvidemos.

·Martha Arriola fue Jefa de Gabinete de la Intervención de la Policía Bonaerense y Subsecretaria de Participación Comunitaria del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires (2004 - 2007)