*Publicación digital - Agosto 2009
Año I N°4

 

 

Encrucijadas en las transformaciones de La infancia:
De la Tutela a la Protección de Derechos

Por: Equipo de investigación:

Directora: Lic. Edith Pérez (U.N.L.P.) Integrantes: Lic. Irene Ascaini y Lic. Sandra Tomaino, (psicólogas) ; Carlos Alessandro, estudiante avanzado de Psicología; Lic. Natalia Lucesole, y Lic Mariano Meloto ( Antropólogos) y Evangelina Odorizzi, Lic en Sociología.

Este trabajo lo realizamos en el marco de la Facultad de Psicología de la UNLP con un grupo interdisciplinario de investigación .
Se titula: Encrucijadas en las transformaciones de la infancia: De la tutela a la protección de derechos.
Con esto queremos indagar en el momento del cambio de paradigma acerca del abordaje de la infancia para analizar el proceso de institucionalización de la Convención en las instituciones que trabajan con niños y adolescentes en la ciudad de La Plata

Pero para hablar del "cambio de paradigma" es necesario explicar algo acerca del paradigma anterior:
Desde fines del siglo XIX y a lo largo del siglo XX, el campo de la infancia - adolescencia estuvo atravesado por las significaciones sociales de niños/as y adolescentes como "incapaces". Consecuentemente las estrategias sociales y las organizaciones institucionales tuvieron por objetivo un niño/a objeto de tutelaje. Así, los dispositivos para la intervención y la asistencia fueron produciendo fuertes líneas de sentido que hegemonizaron el campo y los conceptos. Tales categorías y valores articularon lo que se caracteriza como la "doctrina de la situación irregular". La significación de la infancia que atraviesa la doctrina de la situación irregular invisibiliza el efecto de las diferencias de clase social, de las desventajas e inequidades. De este modo y por sucesivos deslizamientos de sentido, produce tres pasajes en nociones que son pilares de la doctrina: infancia en peligro - infancia peligrosa; objeto de protección / compasión - objeto de represión; niño/a - menor. Si las estrategias de la beneficencia y la caridad originaron las instituciones asilares de asistencia a la infancia; el contrato y la tutela sostendrán el surgimiento de las instituciones de resocialización. Nace así el dispositivo correccional y de aquella infancia en peligro social - moral llegamos a una infancia peligrosa para la sociedad.
Este niño/a carente, en riesgo, abandonado, objeto de tutela, por parte de la familia o por su falta o incapacidad, ingresa en el dispositivo tutelar del Estado donde se crea el "menor". En este marco se abrió camino a políticas públicas que segmentaban la niñez entre "niños" y "menores". Los niños son los incluidos en la familia y la escuela. Para los "menores", vocablo que se antepone en las carátulas de los legajos de los niños asistidos, se pone en marcha un dispositivo institucional bajo la orbita del poder judicial, para el control social de la infancia pobre.
La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1989, fue incorporada a nuestra Constitución Nacional en el año 1994.
La significación central de infancia que recorre la Convención y los documentos anexos que conforman la doctrina de la Protección Integral, define al niño/ a - adolescente sujeto pleno de derechos, que expresa sus opiniones y tiene derecho a ser escuchado. Goza del derecho a la educación, a la salud y a la práctica de los derechos humanos. Podríamos afirmar que, esta significación de la infancia que se lee en la Convención apunta a construir una noción de ciudadanía sin discriminaciones por inscripciones de clases sociales, género, religión, etnias y otras diferencias.
Como puede observarse, cada doctrina o paradigma encierra una concepción diferente del Niño/a, con distintas estrategias a la hora de intervenir.
El paradigma de Protección Integral elimina la noción de menor e iguala a todos los niños y adolescentes en tanto sujetos de derecho. Se propone conformar un dispositivo de atención integral de las problemáticas de la niñez.
Estos antecedentes nos proporcionan elementos interesantes para analizar el proceso de institucionalización del nuevo paradigma a través de las significaciones sociales que circulan en el interior de los distintos dispositivos institucionales, encargados del diseño, implementación y/o ejecución de políticas, programas y/o proyectos de atención a la niñez y adolescencia.

Para el desarrollo de este proyecto hemos utilizado un abordaje cualitativo, y dentro de los instrumentos de recolección de datos escogimos la entrevista en profundidad. Este método permite recorrer las pautas de análisis propuestas, mediante la perspectiva de los actores en una charla abierta y amena (Las entrevistas fueron realizadas durante el año 2008).
Para ello contactamos ciertos actores en el campo de la infancia, cuyos roles respondieron a la tipología que establecimos previamente.
Posteriormente, hemos analizado los resultados obtenidos mediante la comparación de las matrices entre las entrevistas, siguiendo las categorías predefinidas a indagar.

Presentaremos ahora las principales conclusiones a las que abordamos en torno a la idea de la convivencia de ambos paradigmas, sus dificultades en el trabajo cotidiano y la consideración acerca de las principales debilidades:
Hemos podido observar que los nuevos discursos sobre la niñez, producidos desde el paradigma de la protección integral, no siempre se plasman en las prácticas cotidianas de los actores institucionales. Si bien existe un nuevo discurso sobre la niñez y adolescencia, no existen aún prácticas institucionalizadas que acompañen el marco legal. Desde las instituciones podríamos expresarlo como la falta de coherencia interna o bien de un modelo único a seguir, dependiendo sobre todo de la formación y opinión de los distintos sujetos que trabajan en las instituciones. Esto genera contradicciones no sólo en las representaciones de la niñez/ adolescencia, sino también en las acciones a seguir.
Con respecto a este tema, la trabajadora social lo vivencia como si la ley estuviera "en un proceso de prueba..." "...lo difícil de esta situación, (cuando conviven dos paradigmas) es trabajar con el resto de los empleados, es terminar de coordinar con el resto de los empleados, el funcionamiento institucional,". Agrega al respecto: "...En lo cotidiano me vivo peleando con la comisión directiva. Nosotros no somos los dueños de la vida de ninguna de las nenas acá adentro, pero cuando se trabaja el tema del egreso, hay que darles explicaciones, porqué dicen que acá van a estar mejor…"
Las opiniones del director de la institución cerrada para adolescentes, coincide en algunos puntos. Manifiesta la dificultad del trabajo en equipo cuando no existe un único modelo a seguir: "Yo siempre creí en la Convención, siempre practiqué la Convención, tuve una concepción del pibe como un ser humanos con derechos iguales a los míos, desde lo afectivo, con necesidad de explicarle… pero bueno, yo soy una persona en la institución. Si hay un conflicto con un pibe, mi estrategia sirve si la comparto con los que en ese momento van a intervenir. Si yo voy a hablar, y viene uno atrás a agarrarlo del cogote antes de hablar, ahí tenés un conflicto; tenés uno que quiere hablar y otro que le quiere poner las esposas. Bueno, eso pasa en la institución, porque hay mucha gente que trabaja"…

De acuerdo a los entrevistados, esta distancia entre los nuevos discursos y las prácticas institucionales, está relacionado con la falta de capacitación para que este nuevo paradigma se internalice. No hay promoción del nuevo marco legal, ni de las significaciones que el mismo transmite: "…Si se transformó la realidad y hoy la Convención es ley, y no se transforman los mecanismos de pensamiento que van a ver esa realidad, estamos muertos!" ... "El Patronato sigue!" (Director de Institución cerrada para chicos en conflicto con la Ley Penal) Además enfatizó en la falta de capacitación para entender y aprehender los contenidos de la nueva ley. "Hoy el problema es que se ha aprobado el nuevo marco legislativo penal en relación a la provincia de Buenos Aires, y no se ha establecido ningún marco de capacitación para que la gente por lo menos se adoctrine a los principios de la nueva normativa" "Entonces la Convención es un norte... es un aparato doctrinario, una guía que te puede servir para decir que hay que ir para allá. Pero como herramienta concreta de trabajo, yo creo que no sirve, la Convención sólo como librito"
Al respecto de esta cuestión, la opinión de la Trabajadora Social fue que el conocimiento de la nueva ley es exclusivo de los profesionales y que el Tribunal tiene poder para intervenir en el trabajo con los casos determinados. Sin embargo marcó que la deficiencia está en el tema del trabajo con la familia y el desconocimiento por parte del entorno del niño del nuevo marco legal. Con respecto al conocimiento comentó: "La ley nueva la sabemos nosotras, pero los padres..." "...el Tribunal me puede bajar línea a mí como diciendo: vos como asistente social podes trabajar de esta manera este caso, pero ¿La familia?" En torno a la idea de la promoción y divulgación agregó: "no hay promoción de la nueva ley. Los talleres fueron para los profesionales, puntualmente, fueron focalizados hacia nosotros, no fue para la comunidad, no fue abierto, entonces el tema de la nueva ley…"
El director de una escuela marcó que la dificultad en el conocimiento de la ley es un problema social, lo expresó como una falta de compromiso. Si bien aclara que hay algunos maestros y profesores que están comprometidos con la cuestión de informarse y capacitarse; la mayoría prefiere que en lugar de que le den material para leer, se lo den explicado: "La Convención está pasando por gabinete, no está pasando tanto por maestros, por maestros pasó dos o tres veces pero paso de largo porque es mucho texto para leer, en general prefieren un texto que ya esté digerido y que se lo expliquen ¿no? esa es un poco la actitud, la misma actitud que tiene la sociedad".

Por lo tanto, aparecen planteadas y de manifiesto en las entrevistas realizadas, la existencia de una nueva concepción de la niñez, un nuevo paradigma y una nueva ley, que buscan instaurarse, en convivencia con el modelo anterior, a modo de un reciclado que no termina de encajar en el entramado social compuesto por aquellos que fuimos socializados en y por las viejas categorías. Pero como todo cambio social que implique un cambio de paradigma, las instituciones de La Plata se encuentran en transformación, adaptándose al nuevo marco legal. Recién se encuentran en construcción los nuevos dispositivos emanados de las nuevas normativas. Proceso lento que requiere de una nueva ingeniería institucional que permita estrechar los lazos entre lo que se promulga y lo que se practica en nuestra sociedad actual.
El marco legal garantista es fundamental, pero solo con nuevas estructuras no alcanza, es necesario construir un nuevo imaginario social y nuevas prácticas, que son los espacios simbólicos en los que sigue vivo el patronato, más allá de la plena vigencia de las leyes.
Este proceso implica no solo a las instituciones del estado sino a la sociedad en su totalidad. Implica, más que un cambio de leyes o de paradigma, un verdadero cambio cultural.