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Corriente
Justicia Social
El único camino: la participación popular
Por:
Martha Arriola
Desde el 28 de junio venimos compartiendo
con compañeros/as y organizaciones de la Corriente
Justicia Social, diferentes análisis del proceso
eleccionario, de la coyuntura en la que nos encontramos y
el panorama nacional, regional e internacional que termina
de configurar la situación macro. Compartimos en éste
número de Aquí estamos algunas de éstas
reflexiones en tanto le terminamos de dar forma a un documento
del espacio que recupera de un modo más completo el
fruto de éstos encuentros.
Es derrota y no hay "tu tía"
Seis años no nos alcanzan para revertir
un proceso de destrucción sistemática de nuestra
conciencia nacional y popular a manos de un proyecto neoliberal
que caló hasta la médula de nuestra cultura.
Es necesario y saludable reconocer, admitir, que acabamos
de sufrir una fuerte derrota. Con todas las letras. Sin eufemismos.
De lo contrario corremos nuevamente el riesgo de engañarnos
y engañar, que es probablemente lo que más desalienta
y confunde.
A los compañeros/as de la Corriente Justicia Social
no nos sorprendieron los resultados de las elecciones del
28 de junio. Sí nos dejaron el corazón y el
cuerpo con dolor y pesadumbre. Porque es una derrota al avance
de un proceso que nos esperanza en torno al único objetivo
convocante: lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de
la Patria.
Haciendo memoria
La llegada de Cristina Fernández de
Kirchner a la presidencia de la nación, en diciembre
de 2007, significaba la continuidad de un proceso que nos
había sacado de la crisis del 2001 ("el infierno")
en la que como sociedad expresamos la imperiosa necesidad
de poner al país en marcha, de recuperar un destino
de producción y de inclusión social que evitara
más abismo y más desintegración social,
cultural, económica y política. Aquel mensaje;
"que se vayan todos, que no quede ni uno solo"
expresaba el hastío, la rebelión de un pueblo
en marcha, pero también la profunda decepción
con la política, con "los políticos"
como expresión de una práctica denostada e impopular.
Probablemente una de las conquistas culturales más
importantes que Néstor Kirchner produjo en esos años
fue justamente el recupero de la centralidad de la acción
política como llave de cambio y de esperanza.
Uno de los ejes de discurso más poderoso
del neoliberalismo nacido en el Consenso de Washington fue
"hay que achicar el estado para agrandar la nación",
con su desmantelamiento posterior, pero mucho peor que eso:
a lo largo de la década del '90 se impuso la vigencia
de una conciencia popular anti-estatal liberal. En ese sentido,
otro logro invalorable que viene a reforzar el anterior es
la recuperación del rol del estado, como
mediador y redistribuidor de la riqueza. Cristina Fernández
significaba la continuidad de un proceso de crecimiento
económico sostenido a un promedio superior al 8.5%
anual. El período más largo en
crecimiento económico de los últimos 100 años!!!
Se lograban reducir los niveles de desocupación a menos
de un dígito después de 13 años, pasando
del 20.4% en el 2003 al 7.8% en el 2008.
Sentimos también que era un orgullo
para la Argentina haber llevado a una mujer a la presidencia
de la nación, después de un proceso histórico
tan duro del cual nunca soñamos que podíamos
emerger en tan pocos años. Simbólica y materialmente
sentimos que era el momento de afianzar también nuestros
derechos y profundizar la conciencia de iguales. Poder hacer
jugar en el escenario mayor de la política los valores
de lo femenino, tan vituperados en la cultura machista.
La experiencia de gobierno de Néstor
Kirchner fue necesariamente una experiencia de fuerte centralización
del ejercicio del poder (algunos compañeros la describen
como "revolución desde arriba"). Para nosotros/as
no hay revoluciones desde arriba, o son con plena participación
popular o no son revoluciones. Compartimos que el primer gobierno
de Néstor Kirchner requirió de una fuerte dosis
de concentración de poder para la toma de decisiones
rápidas que marcaran el nuevo rumbo y lograran resultados,
frente a una crisis profunda de confianza del pueblo en las
instituciones políticas y, en particular, en los partidos.
Pero también, y al mismo tiempo, consideramos que ese
modo de construir era solamente una etapa, ineludible, pero
nada más que una etapa. Como decíamos en nuestro
documento fundacional, seguimos necesitando reconstruirnos
junto con la organización social, cultural, gremial,
política y económica en procura de una fuerza,
convencida de la participación popular como constructora
de cambio, democracia y ciudadanía. Volvemos a proclamar
que el único camino de redemocratización de
la política y del Estado y de profundización
del proyecto es la participación popular.
Queremos reafirmar aquellos principios que
determinaron para siempre que nuestra acción política
es el compromiso de construir el poder del Pueblo en base
a la lucha constante por la libertad, la justicia social y
la igualdad.
De la transversalidad y otros ensayos
Esperamos que ese estilo de construcción
política diera paso a una convocatoria a la militancia
en general, y particularmente a la militancia peronista. La
promesa de la profundización del modelo en marcha sólo
era posible con la necesaria participación organizada
del pueblo en su conjunto. Y con la base peronista acompañando,
conciente y organizada. Participando del proceso. Hubo intentos
muy cortos para organizar al pueblo, sin convicción,
sin apuesta seria: la experiencia Michelángelo,
los espacios kirchneristas como Compromiso K, entre
otros. Hay compañeros de la Corriente que manifiestan
con crudeza no ver el proyecto nacional y popular ni a nivel
nacional, ni provincial, ni local en algunos territorios de
fuerte exclusión. Eso no es sólo atribuible
a Néstor y Cristina. Es parte del complejo proceso
que atravesamos, de la puja entre los diferentes sectores
de verdadero poder económico en Argentina. El verdadero
poder, el económico financiero, avanza en detrimento
del pueblo. En ese sentido es que fuimos derrotados en estas
elecciones.
Los contenidos históricos del peronismo
se vapulearon en el discurso histórico del kirchnerismo.
Primero, con una actitud que podía leerse como vergonzante;
ni Néstor ni Cristina se atrevían a mostrar
abiertamente su origen, militancia y concepción peronistas.
Cada vez que nos juntamos en la Plaza de Mayo, terminamos
un puñado de militantes cantando la marcha peronista,
entre los que la 26 de Julio y La corriente destacamos
por la pasión con que lo hicimos. En un gesto de reivindicación
histórico, profundo.
Hacerse cargo de la historia del peronismo,
de sus conquistas, de sus aciertos y de sus errores
desde la nueva construcción; ese era el camino. La
apuesta por construir la transversalidad, a la que nos sumamos
desde nuestra actitud orgánica, no fue seria. A las
pruebas nos remitimos. ¿Qué tipo de transversalidad
significa un Cobos, traidor nato, uno de los principales exponentes
de las contradicciones y superficialidad de la construcción
de la transversalidad como proceso de construcción
política?
Muy bueno que expresiones políticas
como el Frente Transversal de Depetri o ahora la CNMP
de D'Elía o el Movimiento Evita de Pérsico
fueran y sean parte de la construcción. Pero, lo decimos
una vez más, no sólo no alcanzaba ni alcanza,
sino que también es preciso e imperioso hacer una apuesta
por la UNIDAD del campo popular.
El otro, no menos grave, pensar que en la Argentina se puede
construir un espacio revolucionario sin la base peronista.
El desprecio y descalificación con que, de ordinario,
se refirieron a referentes históricos del peronismo,
sin visualizar que conviven en el seno del movimiento un conjunto
de prácticas y de referentes que no significan lo mismo;
ni para la construcción, ni para la consolidación
del modelo.
Un ejemplo baste como muestra. Denostar a
Ishi, intendente de José C. Paz, al inicio del proceso
para luego levantarlo como exponente fiel del modelo. Ni muy,
muy, ni tan, tan
Allí, en el profundo corazón
del conurbano, no están los enemigos del pueblo
como a veces los discursos reproducen. Hay que ver, finito,
analizar los mapas por sección y por territorio
y reconocer con humildad también que para hacer frente
a los verdaderos enemigos del proyecto, que son los poderes
financieros y económicos reconcentrados, que son los
exponentes del empresariado agrario, dueños de la Argentina;
es preciso hacer una gran apuesta. Donde estemos los más,
no los menos. Y avanzar en la consolidación de un proceso
cada vez más revolucionario, que no se hace - insistimos
una vez más- sin el pueblo.
Cuando Néstor Kirchner se hace cargo
de la conducción partidaria del PJ a nivel nacional,
interpretamos que iba con la intención de generar un
estado de movilización y reorganización que
traccionara efectivamente a los cientos de miles dispersos.
La mesa de Consejo del partido nacional fue una nueva frustración.
Un nuevo "como sí", que no solamente
no sirvió para fortalecer el proyecto, sino que no
significó ningún avance en la consolidación
de la participación de la base peronista.
Si Kirchner no hubiera acudido a los intendentes
peronistas para dar pelea, los resultados hubieran sido estrepitosamente
peores!!! Entonces, más que hablar de traición
(que las debe haber habido) hay que revisar la construcción
política, los cuadros que conducen en cada lugar.
Para ir hacia esa profundización era
imprescindible convocar al pueblo, comunicar la direccionalidad
política de las acciones de gobierno y escuchar. Saber
escucharlo e interpretarlo.
No hay por donde perderse si esa escucha se produce. Y no
porque el pueblo siempre tenga razón (hay que ver qué
escucha, de qué se nutre su pensamiento y cómo
construye sus convicciones) sino porque la única
verdad es la realidad como decía el Gral. Perón.
Y si había confusión, si los medios habían
logrado impregnar la conciencia popular, si los resultados
concretos de las políticas públicas en algunos
casos aún no se estaban registrando
si el conflicto
del campo había provocado el cisma que los jinetes
del Apocalipsis pregonaron; entonces, más temprano
que tarde, con ese oído puesto en el pueblo, había
que trabajar codo a codo con la militancia. Activarla, generar
convocatorias locales, provinciales, asambleas con la presencia
de Néstor Kirchner y las referencias de todos los espacios
presentes en cada localidad, de todos los que defendemos el
modelo, los de adentro del PJ y los de afuera del PJ; los
cumpas de los movimientos y de las corrientes, los transversales
y los piqueteros de D'Elía, los Evita de Pérsico
y los que no están con él, los intendentes peronistas,
que no sólo están para recibir recursos sino
también para participar del proyecto. Precisamente
porque representan la voluntad de quienes los votaron y es
legítimo que quieran mantenerla. Probablemente era
tarde. No por la falta de compromiso y voluntad de la militancia
(en este sentido hablamos por experiencia propia) sino porque,
desarticulada, sin organización política que
la contuviera y escuchara, todavía presa de las contradicciones
de la etapa neoliberal (como el propio gobierno!!!!!), no
había ya ninguna posibilidad de revertir la debacle.
Reconocer los avances extraordinarios del
gobierno nacional pero a la vez ser capaces de identificar
sus contradicciones no nos empequeñece; ni al gobierno
ni a la militancia. Más bien por el contrario, nos
obliga a reflexionar cuánto nos falta por recorrer,
qué débiles son aún nuestras prácticas
democráticas y cuánto nos alejaron éstas
décadas de los sueños de esa revolución
inconclusa de Perón y Evita.
El voto no se derechizó; lo que lamentable
y dolorosamente hemos perdido ha sido la oportunidad de ganar
en conciencia política como pueblo. No enamoramos.
No enamoró el gobierno. Algunos referentes provinciales,
que el gobierno nacional identificó como exponentes
de la política de gestión, lejos de enamorar
espantaron. No se comprometieron en el proceso para comunicar,
ni para convocar, no fueron polea de transmisión, ni
hacia la militancia y el pueblo en su conjunto, ni hacia el
gobierno y el partido. Se presentaron en algunos territorios
falsas opciones. No podíamos pensar que iban a ser
tenidas en cuenta. Entonces, el voto no se derechizó
perdimos nosotros. Equivocamos táctica y, en el conflicto
del campo en particular y de modo catastrófico visto
desde hoy, también la estrategia. Conocer al enemigo
y que nunca tenga razón, porque es el comienzo de la
derrota.
Los referentes políticos que el kirchnerismo
ha avalado en algunos casos, que inclusive ha impulsado para
conducir gestiones de gobierno determinantes para concretar
el proyecto no han estado a la altura del desafío.
Pensar que se pueden disimular la ausencia de gestión
de gobierno o el retorno a políticas de franco retroceso
como en el caso de la seguridad en la provincia de Buenos
Aires es, por lo menos, una ingenuidad. Valoramos la actitud
del gobernador Scioli en el conflicto del campo. Pero, al
mismo tiempo, reconocemos que no pudo hasta al momento plasmar
en obra de gobierno el proyecto político.
Luces y sombras en la provincia de Buenos
Aires:
En éstos días se acaba de producir
la llegada del ex intendente de Avellaneda, Baldomero (Cacho)
Álvarez de Olivera al Ministerio de Desarrollo Social
de la provincia. Es un signo de esperanza en lo que hace a
la política de Niñez y Adolescencia del área
porque explícitamente Álvarez ha dicho que no
acuerda con la baja de edad de punibilidad y que viene a desarrollar
una estrategia de inclusión para los pibes. Recordaba
en su discurso de toma de posesión que hay que recuperar
aquella consigna histórica del peronismo de "los
únicos privilegiados son los niños"
y comprometiendo que la mayor energía de gestión
estará destinada a abordar este desafío. Álvarez
ha definido la prioridad de su gestión, ha identificado
que es ese el principal problema a atender y ha esbozado cómo
piensa encararlo. Acordamos plenamente con ese diagnóstico
y la elección de la prioridad. Celebramos que el actual
ministro la encare desde las mismas coordenadas políticas.
Deseamos que el tiempo perdido pueda recuperarse y apostamos
con expectativas a esta nueva etapa.
Sin embargo, no podemos menos que volver a
señalar que mientras no cambie la política de
seguridad en la provincia, será muy difícil
lograr mejoras sustantivas en el proceso de inclusión
juvenil que quiere llevar adelante Cacho Álvarez. Mientras,
desde su concepción y experiencia intente por su lado
incluir a los adolescentes y jóvenes que están
fuera del sistema y muchos de ellos en conflicto con la ley
penal; por otro, la policía - autogobernada, sin norte
ni conducción ni profesionalización, con una
vuelta atrás impensable hace unos pocos años
- profundizará el estigma y agudizará la vivencia
de exclusión, discriminación y violencia, descargando
en los pibes la responsabilidad de la situación de
inseguridad de la provincia.
De las políticas públicas
"A éste gobierno se le cuestiona lo que hizo bien,
no lo que hizo mal" ( compañero de la corriente
de Lanús)
Hemos ya expresado públicamente nuestro
apoyo al gobierno nacional. No sólo en una solicitada
de Página 12, publicada el 26 de junio, sino en la
militancia cotidiana, en cada comunidad, sector, espacio en
el que militamos. Por eso aquí, en virtud de profundizar
el análisis de lo que nos pasa, por qué la derrota,
qué habría (a nuestro entender) que modificar,
tomaremos sólo algunos ejes. En La Corriente
hemos reflexionado el hecho de no haber podido profundizar
concretamente la ejecución del proyecto en estos últimos
años. Algunos compañeros dijeron "no
veo el modelo, veo medidas"; otros: "el modelo
se expresa en las medidas". Ambas son ciertas. En
todo caso falta profundizar, como ya venimos sosteniendo.
El pueblo no ha venido experimentando mejoras
concretas ni en el plano simbólico ni en el material
en el último año. Eso ha contribuido a que se
desdibuje el proyecto en la experiencia cotidiana; un ejemplo
que analizamos es el transporte en el ferrocarril, que sigue
igual después de seis años de gobierno. Del
mismo modo, en algunos distritos en los que los intendentes
no juegan con el proyecto, sino que se travisten permanentemente,
las villas y asentamientos han crecido. La comunidad está
mucho peor allí, cada vez más grande y más
pobre. También señalamos que lamentablemente
son esos dirigentes los que logran sostenerse y revalidar
sus espacios de conducción distrital. La deuda con
el pueblo más pobre, esa es la deuda central que aún
tenemos. "Rescatamos a la ESMA y eso está muy
bien pero no rescatamos a doña Elsa de Billinghurst",
es la frase en la que un compañero histórico
de San Martín resumió el dolor y la indignación
frente a esa realidad. La exclusión, los núcleos
duros de la pobreza que aún existen, la brecha que
nuevamente se amplía en función de la crisis
internacional entre pobres y ricos, es sin ninguna duda el
desafío pendiente.
¿Cómo, por qué en las
barriadas más humildes del conurbano el voto se inclinó
a De Narváez, a pesar de estar siendo beneficiados
por obras de infraestructura como cloacas, vivienda o agua
potable? Un aspecto seguramente, como ya dijimos, es y fue
la forma y calidad de la comunicación. Pero otra, tanto
o más importante, es lo que entendemos por participar.
Participar de los beneficios de la acción de gobierno
es un acto de justicia, participar del proyecto es el acto
político que gana en conciencia popular real, es ser
y sentirse parte, protagonizar (un eje que atraviesa a todos
los sectores y dimensiones de la gestión de gobierno,
también a los intendentes).
La 125.
Sin duda, el talón de Aquiles. Es necesario
decir que es esa lucha la que nos llevó a dilapidar
en meses los altos niveles de popularidad del gobierno hasta
llegar a la derrota del 28. Adherimos y militamos para generar
conciencia respecto de la importancia de sostener las retenciones.
Dijimos Sí a la orientación política
de la medida, No al modo de implementarla. Que
los cuatro sectores que lideran la Mesa de Enlace estén
juntos, que la Federación Agraria quedara enfrentada
al gobierno nacional no tiene solo que ver con Eduardo Buzzi
sino también, y fundamentalmente, con la falta de un
buen diagnóstico y de una estrategia acorde. No subestimar
al enemigo, a su capacidad de ataque, a sus alianzas. Tampoco
estuvieron presentes, protagonizando la lucha los mas de 300.000
campesinos y - de verdad - pequeños productores, productores
familiares, organizaciones combativas que han estado históricamente
defendiendo la tierra y el derecho a que sea de quien la trabaja.
Desde La Corriente, además de movilizar, de
participar con presencia activa en las diferentes acciones
que se desplegaron (las carpas en la plaza de los dos Congresos,
por ejemplo) desarrollamos actividades en las que acercamos
la experiencia y la visión de los pequeños productores,
para que se pudiera profundizar la mirada acerca de lo que
estaba en juego. Pero esas actividades, organizadas desde
la militancia desarticulada, en forma aislada, no movieron
el termómetro, no llegaron a ser conocidas, comunicadas
a la sociedad en su conjunto.
Y entonces?
Hoy, a poco más de un mes de las elecciones
legislativas, estamos verdaderamente preocupados por la situación
política que se ha planteado. La oposición,
en sus diferentes matices, está golpeando brutalmente
al gobierno nacional, al punto de - en algunos casos - ningunear
la propuesta de diálogo que ha planteado el gobierno
nacional, contribuyendo con esa actitud a fomentar un clima
de desgaste rápido y golpe institucional. Hemos llegado
a escuchar hasta a Cavallo!!!!!, que debería cerrar
la boca para siempre en la Argentina, o al menos, el pueblo
debería repudiar que opine uno de los personeros más
claros de los vende patria, de los principales responsables
de la degradación económica, cultural y política
de nuestro pueblo. Denunciamos la actitud pro golpista de
los referentes de la Mesa de Enlace, que no disimulan sus
intenciones, que siempre fueron de desestabilización
al gobierno que se animó a profundizar el proyecto
productivo con inclusión social en marcha. La eterna
denunciante Lilita Carrió es una de las principales
responsables de la movida desestabilizadora. Lleva a su partido
(cada vez más partido) a negar la participación
en el espacio de diálogo abierto, profundizando el
clima desestabilizador. Aprovecha la confusión reinante,
donde la acción mediática profundiza su ataque
y los gorilas exudan su odio visceral a la presidenta, por
mujer y ahora sí, peronista; para golpear irresponsablemente
al gobierno nacional, contribuyendo a su desgaste y desestabilización,
siendo funcional a la más rancia oligarquía
terrateniente de éste país en su intento golpista.
Algunas de las conquistas culturales más
importantes, el rol del estado en la redistribución
de la riqueza, está siendo nuevamente vapuleado. No
sólo poniendo en duda su rol, sino calificándolo
como "predador" en el discurso de apertura de la
Rural. Ahora, como en los 90, volvemos a escuchar que los
políticos se quedan con "la caja"; que deben
venir otros que jamás conocerán lo que significa
la pobreza aunque la menten y la traigan de los pelos a sus
discursos, a poner orden y a devolver el sentido de patria
perdido. Si Néstor y Cristina hicieron negocios privados
poco santos, es problema de Néstor y Cristina. Que
se encarguen ellos de explicarlo o no. Nosotros/as no acordamos
con ese tipo de negocios, pero no mezclamos, no ensuciamos
el significativo proceso de avance del proyecto nacional y
popular que durante éstos años hemos vivido
con la vida privada de la presidenta y su marido. Discutamos
el proyecto de gobierno, discutamos cómo lo profundizamos
y mejoramos. No le demos de comer a la gorilada que ya bastante
gorda está.
¿Cómo seguir entonces? Pensamos que sólo
se puede seguir si profundizamos el modelo y el proyecto.
Ya decíamos que era indispensable que el pueblo participara
en esta construcción y consolidación. Cuánto
más en este momento, de debilidad y contra-ataque de
la derecha.
Entonces reclamamos al gobierno
nacional verdadera participación, ahora en defensa
del proyecto, para lograr su profundización. Como decíamos
en nuestro documento fundacional:
"Nos faltan todavía políticas
activas de recuperación del Petróleo privatizado,
de los servicios Públicos subsidiados, y del control
de la inflación. Pero en lo que se debe mejorar sustancialmente
es en la distribución de la riqueza, en la incipiente
inclusión social
"
El diálogo es una buena herramienta,
ojalá de frutos. Ayudará a retomar el eje de
la centralidad política para sacar el país adelante.
Pero también volvemos a plantear la necesidad imperiosa
de recuperar "que todos los desperdigados, que quedamos
como flecos al viento del desguace del Movimiento Peronista,
nos reencontremos. Volvemos a la idea de ese Movimiento
Peronista que convocó a radicales, forjistas, socialistas,
laboristas e hizo síntesis de su momento. Volvemos
a los programas de los años de resistencia, que desde
la clase trabajadora, pero recogiendo las aspiraciones legítimas
de otros sectores de la comunidad, fueron capaces de lanzar
una amplia convocatoria con el fin supremo de defender el
derecho a la autodeterminación nacional. Para sostener
un proyecto de estas características, que al igual
que las transformaciones que provocó el peronismo a
partir de 1945 , deberá resistir las presiones de
los grupos de poder y las limitaciones que pretenda imponernos
una globalización que se ha transformado en un nuevo
tipo de colonialismo, ahora manejado por las trasnacionales,
es necesario la transición desde la actual Democracia
liberal de los Partidos Políticos hacia una Democracia
Social de Participación Plena, donde el protagonismo
activo de las Organizaciones del pueblo fortalezca la representatividad
y capacidad de movilización popular."
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