*Publicación digital - Octubre / Noviembre 2009
Año I N°5

 

 

Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual


Comunicación: ¿Común unión?
por Lic. Silvina Morelli-Comunicóloga-UBA

"Si las palabras se gastaran, si la función que cumplen como garantía de un encuentro entre los hombres que no sea solo choque de los cuerpos se agotara, nos quedaríamos huérfanos de ideas"

Silvia Bleichmar "No me hubiera gustado morir en los 90"


Con el vertiginoso adelanto tecnológico de la comunicación, hoy más que nunca los medios no solo dan cuenta de la realidad sino queson una verdadera "fábrica de la realidad, a partir de la cual construimos nuestra visión de mundo y producimos sentido de lo que sucede en nuestro universo".

Arranque, trayectoria, llegada

Mirando muy lejos en el tiempo, el siglo XVII parece erguirse como punto de arranque para el desarrollo de la tecnología, pues desde entonces se produce un quiebre que cambiaría para siempre la concepción del mundo, del hombre y de la técnica.

Emergencia del individualismo; pérdida del fundamento religioso; pasaje del mundo del "aproximadamente" al mundo de lo tangible, lo observable, lo cuantificable, en un marco en el que la racionalidad ya envolvía el conocimiento científico; desarrollo del proceso de civilización; ascenso con pie de plomo del capitalismo, que introducirá el dinero como diferenciador social y las mercancías como objetos de deseo y marca de clase; surgimiento del mecanicismo, una doctrina que portará una nueva concepción del cuerpo y hará plausible su manipulación; introducción de las nociones de progreso, evolución, urbanismo, higiene y salubridad. Desde entonces, se potenciarán sin freno los perfeccionamientos técnicos con viabilidad política y económica para su desarrollo. Sentadas estas bases la aplicación tecnológica influyó en todos los ámbitos.

Notas relacionadas
***

* Un nuevo escenario para el efectivo cumplimiento de los Derechos del Niño
Por Marcelo Debiase

---------------------------------
* "Cuando sea grande quiero estar informado"
Por Víctor Ego Ducrot

El Siglo XVIII nos regala la llamada Era del Vapor que hará posible las dos revoluciones industriales. Con la máquina rotativa de James Watt en 1781, la cual desde 1782 es aplicada en las minas de carbón, molinos harineros, hilado de algodón, en barcos, en la propulsión de locomotoras, para trillar maíz, dragar ríos, desagotar pantanos y motorizar la producción en fábricas cambiando inexorablemente los métodos de trabajo. "Asi se transformo Inglaterra de un país de labradores en la primara nación industrial del mundo". (Beril Becker Grandes inventos de la humanidad).

En la misma línea de desarrollo irrefrenable siguieron los adelantos tecnológicos durante el siglo XIX. La aplicación de la tecnología influyó en la producción, los métodos de organización laboral, los niveles de producción y la velocidad de los transportes, entre otras cosas. Sin estos cambios hubiese sido imposible el desarrollo tecnológico tal y como lo concebimos hoy. La consecuencia inmediata e inevitable es que se vieron influenciadas las condiciones concretas de vida de las personas, las relaciones de poder, el acortamiento de las distancias, la concepción del tiempo, toda una producción de subjetividades.

Revolución sin freno, medios masivos y desigualdad

En las últimas décadas del siglo XX se han producido notables avances tecno-científicos en todo el mundo. Mediante éstos el hombre puede acceder a las más diversas formas de tecnología vinculada a las comunicaciones con las llamadas "TICs" -tecnologías de la información y la comunicación-.
La revolución de las comunicaciones perdura aún hoy, y es evidente que no tienen un límite. En lo que se refiere a los avances concretos, desde la imprenta de Gutenberg, pasando por la invención del telex y la posibilidad de navegar en Internet desde un teléfono móvil, además de la existencia de experiencias de "inteligencia artificial" mediante logros concretos de la robótica, muchas cosas han pasado y muchas más pasarán. Pero lo que es innegable es que estos grandes inventos y adelantos tecnológicos que parecen no tener fin cambiaron la relación de los hombres con su cuerpo, entre sí, con el trabajo y las formas de producción, la economía, las ciencias, la cultura y la información, produciendo transformaciones en su vida cotidiana.

En lo que concierne a los medios de comunicación, la tecnología ha avanzado notoriamente y se ha difundido a lo largo y lo ancho del mundo, en todos los países -sean éstos "desarrollados" o no- y en todos los sectores, niveles o clases sociales.
Si nos centramos en la Argentina, prácticamente no hay hogares sin televisión, la presencia de la computadora está cada vez más difundida y hay cerca de 40 millones de celulares.
Pero, en ciertos aspectos la igualdad en la distribución de estos medios de comunicación sigue siendo despareja. El acceso a la tecnología y sus productos es desigual. La modernización constante y los avances casi diarios "obligan" a consumir siempre lo más actualizado, los más potente y estéticamente bello, para que los intercambios sean cómodos, instantáneos, claros y seguros. Sin exagerar, podríamos decir, que todos los avances tecnológicos de los últimos setenta años caben hoy en un bolso de mano, y hasta en el bolsillo. Por ejemplo, mediante un teléfono móvil de unos 200 gramos, hoy podemos comunicarnos, filmar, escuchar música y/o radio y navegar por Internet, además de ver televisión en aquellos más sofisticados.

Cualquier persona puede tener toda la tecnología en venta encima todo el día, si tiene el dinero para comprarlo: despertador, agenda, calendario, alarma, un libro, las noticias y el horóscopo, si así lo desea.
De cara al siglo XXI la masificación es fenomenal, aunque el acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación y, sobre todo, la producción de contenidos no es para todos. Esa "fábrica" de la realidad, a partir de la cual construimos nuestra visión de mundo y producimos sentido de lo que sucede en nuestro universo no está al alcance de todos y cada uno de los hombres y mujeres que habitan este mundo.

Vientos de cambio

Si repasamos la historia argentina reciente, podemos ver la importancia de los avances tecnológicos y de los medios de comunicación audiovisual en nuestra vida cotidiana. En este marco, el debate alrededor de la Ley de Medios y Servicios Audiovisuales que aprobó el Congreso Nacional el pasado viernes 9 de octubre de 2009 ingresó en los medios gráficos, radiales y televisivos, como así también en la arena social y sus espacios públicos y privados, formales e informales.


La des-información y manipulación de la opinión pública perpetrada por los grandes concentradores de medios de la radiodifusión argentina, demostró una vez más que la información es un producto-mercancía y como tal responde a ciertos intereses. Dicho esto podríamos pensar que la propiedad de los medios masivos de comunicación representa una gran posibilidad de manipulación, una herramienta tan importante como lo fueron en su tiempo el telégrafo y los fusiles a repetición para combatir a los aborígenes en nuestro país.
El poder manipulador -para Zaffaroni- forma parte del control social y es la esencia misma del control social informal. Cada día menos aspectos de este control quedan librados al azar y cada día menos espacio queda para visualizar la tremenda red condicionante -y en ocasiones, determinante- que rodea al hombre contemporáneo.
Retomando la conclusión a la que arribamos en el apartado anterior en relación a las dificultades de acceso, creemos que la recientemente sancionada Ley de Medios y Servicios Audiovisuales rompe con la concentración de la información en pocas manos, lo cual redundaría inexorablemente en una multiplicidad de voces que garantice el pluralismo y la democracia en nuestro país -y cuando hablamos de multiplicidad no sólo estamos haciendo referencia a los contenidos de esos medios, sino también a la propiedad de los mismos, es decir, en manos de quién están y a qué intereses responden esas "manos"-.


Para finalizar recordemos que por definición, la comunicación es un bien público y un derecho fundamental e irrenunciable que debe apoyarse en criterios de acceso y participación, cuestiones nodales en el proyecto aprobado hace unos días, que reemplazará a la ley en vigencia hasta entonces, cuyo germen es un decreto de la última dictadura militar.
La nueva Ley será una herramienta fundamental a través de la cual el Estado administrará un bien público, ya que el espacio radioeléctrico es de todos los argentinos. El Estado también deberá garantizar la igualdad de oportunidades a todas las personas que deseen buscar, investigar, impartir y/o recibir información por los medios de comunicación que desee, pues la libertar de expresión, opinión e información es fundamental para el desarrollo de los pueblos.