*Publicación digital - Marzo/Abril 2010
Año II N°6

 

 

Asignación universal por hijo


Ausencias
Obra fotográfica de Gustavo Germano

Hay una sola clase de hombres

El clima de exasperación y delirio en que está sumida hoy la confrontación política, nos privó de un interesante y provechoso debate sobre las cosmovisiones que sustentan los distintos proyectos de "ingreso universal" a la niñez o "asignación universal" por hijo; fundamentalmente el proyecto de la Coalición Cívica y el camino tomado por el Gobierno. Me eximo de hablar del senador Morales porque no tiene proyecto ni mucho menos una cosmovisión.

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Si tuviéramos que hacer un esquema para diferenciar los proyectos y opiniones que sobre este tema se han vertido, podríamos dividirlos en dos grandes grupos (más allá de diferencias sobre aspectos operativos, financiamiento, etc.) Un grupo centra su visión en la ciudadanía y los derechos ciudadanos, en particular los derechos del niño, como "sujeto de derecho". El caso paradigmático es la posición de Elisa Carrió, plasmada desde hace tiempo en la concepción de "ingreso ciudadano" y en el consecuente "universalismo" de este derecho. Desde este enfoque se plantea un nuevo encuadre que sustrae este derecho del mundo del trabajo. El trabajo deja de tener centralidad como organizador fundamental de la vida social y los derechos sociales.

En varias intervenciones periodísticas la diputada Carrió hizo referencia a este tema pero desde un punto de vista práctico y fáctico, no conceptual. Centralmente, sus dichos refieren que como hoy el trabajo ya no es "universal" (desocupación, trabajo en negro, etc.) lo que antes estaba bien (Asignación familiar) hoy ya no alcanza a todos por igual. Como universalmente todavía nacemos de una madre, hay que poner el derecho y el beneficio en otro lado para que sea universal, la niñez y la madre.
Por su parte, el Programa de Asignación Universal por Hijo que impulsó el gobierno está enteramente centrado en el trabajo como institución vertebradora. De hecho, lo que "universaliza" es la Asignación Familiar, un derecho de los trabajadores, hacía quienes no la percibían. Desde esta concepción, un desocupado es un trabajador que circunstancialmente está sin trabajo. Los que están en la economía y el trabajo informal son trabajadores cuya situación laboral está menoscabada y el propósito, entonces, es que esa relación laboral se formalice debidamente y pasen a tener un "trabajo decente". Desde este encuadre, también el espíritu de solidaridad entre los trabajadores puesto de manifiesto en el discurso oficial a la hora de defender el financiamiento del Programa desde la ANSES, se basa en que "los recursos de los trabajadores deben servir a los trabajadores…". ¿A qué trabajadores? "A los que aún no han conseguido trabajo, a los que están en sectores de la economía informal", que pese a esa contingencia son trabajadores.
En todas sus intervenciones, la Presidenta ató fuertemente el Programa al mundo del trabajo. Desde el mismo mensaje en que anunció la firma del Decreto que ponía en marcha la Asignación Universal dejó en claro este tema: "Se fija la suma de 180 pesos al igual que para los trabajadores registrados en relación de dependencia, para los sectores vulnerables de nuestra Argentina, nuestros niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años con un concepto de universalización de la asignación básica familiar, que es en los instrumentos salariales el más redistributivo, el más justo, porque paga por cada uno de sus hijos". Desde este encuadre fue desgranando en sucesivas intervenciones múltiples vinculaciones con el mundo del trabajo. El Programa no "compite" con el mercado laboral como lo hacían otros planes sociales ya que "el que perciba la asignación familiar, cuando consiga trabajo o cuando consiga regularizar su situación, sigue percibiendo esa asignación familiar, por lo cual además es absolutamente complementaria de nuestro proyecto que es lograr trabajo decente para todos los argentinos". La Asignación Universal está vista como un "paliativo" ya que el trabajo es "el único instrumento para combatir y erradicar la pobreza". El Programa, más que establecer un sistema permanente que se perpetúe en el tiempo es un "mientras tanto". En la entrega de tarjetas a beneficiarias en Mar del Plata (4 de diciembre de 2009) Cristina Kirchner señaló: "El día que estas asignaciones que hoy entregamos a más de 1.500 familias no se las den en una tarjeta de la ANSES sino en un recibo de cualquier empresa, de cualquier comercio, de cualquier fábrica, ese día habremos cumplido el verdadero objetivo que es el de trabajo decente y seguro para todos los argentinos. Mientras tanto el Estado presente, reparando la injusticia y la inequidad". Podríamos multiplicar los ejemplos, prácticamente no dejó ningún aspecto fuera de este análisis. Inclusive vinculó el criterio solidario de que los trabajadores ayuden a "sostener a los que todavía no han conseguido trabajo, porque también es la mejor defensa para el propio trabajador" ya que mejora las condiciones del mercado laboral. Al defender el proyecto de las acusaciones de "focalizado" y "clientelar", provenientes sobre todo de la dupla UCR - Coalición Cívica, además de destacar la metodología de implementación (la tarjeta, el cobro bancario, la administración del ANSES sin mediaciones punteriles de ningún tipo), puso hincapié, nuevamente, en el mundo del trabajo, destino final del proyecto: "Es curioso, porque lo más anti clientelar que puede existir, lo más liberador que puede tener alguien es que tenga trabajo. Ya no depende de que lo inscriban, de que haga una cola, nada; va a trabajar y cobra. Y este fue el gobierno que más puestos de trabajo creó en las últimas décadas en la República Argentina.".

Más allá de las múltiples diferencias formales y metodológicas y al fuego cruzado de los debates, debajo del ruido podemos percibir dos concepciones. Mientras el discurso de Carrió percibe y se hace eco de la crisis de la modernidad y en consecuencia del trabajo como valor social central, la propuesta del gobierno sigue abrevando en la cultura peronista que tiene al trabajo como centralidad. A nadie se le hubiera ocurrido llamar a Perón en la Marcha "sos el primer ciudadano". Perón es Perón porque es "el primer trabajador". Es famosa la frase de Perón en la que plantea el paradigma de la igualdad: "Hay una sola clase de hombres, los que trabajan".

Ignoramos si éste y otros debates tenían la posibilidad de darse. Hay quienes dicen que el gobierno con su decisión de tomar el atajo de un Decreto de Necesidad y Urgencia, eludiendo al Congreso, es el responsable de haber escatimado la posibilidad de un debate profundo para arribar a consensos. Puede ser. Pero, después de escuchar a la diputada Carrió en conferencia de prensa, el mismo día del anuncio oficial, afirmar que Cristina Kirchner era "perversa" y que todo esto es una "trampa" fruto de un "pacto con Moyano"; después de oír al senador Morales sostener que el plan social de mayor envergadura en toda América del Sur "profundiza la pobreza", dudamos que tal debate se hubiera podido dar.