|
Asignación
universal por hijo
Ausencias
Obra fotográfica de Gustavo Germano
|
Hay
una sola clase de hombres
El clima de exasperación
y delirio en que está sumida hoy la confrontación
política, nos privó de un interesante y provechoso
debate sobre las cosmovisiones que sustentan los distintos
proyectos de "ingreso universal" a la niñez
o "asignación universal" por hijo; fundamentalmente
el proyecto de la Coalición Cívica y el camino
tomado por el Gobierno. Me eximo de hablar del senador Morales
porque no tiene proyecto ni mucho menos una cosmovisión.
Si tuviéramos que hacer un esquema
para diferenciar los proyectos y opiniones que sobre este
tema se han vertido, podríamos dividirlos en dos grandes
grupos (más allá de diferencias sobre aspectos
operativos, financiamiento, etc.) Un grupo centra su visión
en la ciudadanía y los derechos ciudadanos, en particular
los derechos del niño, como "sujeto de derecho".
El caso paradigmático es la posición de Elisa
Carrió, plasmada desde hace tiempo en la concepción
de "ingreso ciudadano" y en el consecuente "universalismo"
de este derecho. Desde este enfoque se plantea un nuevo encuadre
que sustrae este derecho del mundo del trabajo. El trabajo
deja de tener centralidad como organizador fundamental de
la vida social y los derechos sociales.
En varias intervenciones periodísticas
la diputada Carrió hizo referencia a este tema pero
desde un punto de vista práctico y fáctico,
no conceptual. Centralmente, sus dichos refieren que como
hoy el trabajo ya no es "universal" (desocupación,
trabajo en negro, etc.) lo que antes estaba bien (Asignación
familiar) hoy ya no alcanza a todos por igual. Como universalmente
todavía nacemos de una madre, hay que poner el derecho
y el beneficio en otro lado para que sea universal, la niñez
y la madre.
Por su parte, el Programa de Asignación Universal por
Hijo que impulsó el gobierno está enteramente
centrado en el trabajo como institución vertebradora.
De hecho, lo que "universaliza" es la Asignación
Familiar, un derecho de los trabajadores, hacía quienes
no la percibían. Desde esta concepción, un desocupado
es un trabajador que circunstancialmente está
sin trabajo. Los que están en la economía y
el trabajo informal son trabajadores cuya situación
laboral está menoscabada y el propósito,
entonces, es que esa relación laboral se formalice
debidamente y pasen a tener un "trabajo decente".
Desde este encuadre, también el espíritu de
solidaridad entre los trabajadores puesto de manifiesto en
el discurso oficial a la hora de defender el financiamiento
del Programa desde la ANSES, se basa en que "los recursos
de los trabajadores deben servir a los trabajadores
".
¿A qué trabajadores? "A los que aún
no han conseguido trabajo, a los que están en sectores
de la economía informal", que pese a esa contingencia
son trabajadores.
En todas sus intervenciones, la Presidenta ató fuertemente
el Programa al mundo del trabajo. Desde el mismo mensaje en
que anunció la firma del Decreto que ponía en
marcha la Asignación Universal dejó en claro
este tema: "Se fija la suma de 180 pesos al igual que
para los trabajadores registrados en relación de dependencia,
para los sectores vulnerables de nuestra Argentina, nuestros
niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años
con un concepto de universalización de la asignación
básica familiar, que es en los instrumentos salariales
el más redistributivo, el más justo, porque
paga por cada uno de sus hijos". Desde este encuadre
fue desgranando en sucesivas intervenciones múltiples
vinculaciones con el mundo del trabajo. El Programa no "compite"
con el mercado laboral como lo hacían otros planes
sociales ya que "el que perciba la asignación
familiar, cuando consiga trabajo o cuando consiga regularizar
su situación, sigue percibiendo esa asignación
familiar, por lo cual además es absolutamente complementaria
de nuestro proyecto que es lograr trabajo decente para todos
los argentinos". La Asignación Universal está
vista como un "paliativo" ya que el trabajo es "el
único instrumento para combatir y erradicar la pobreza".
El Programa, más que establecer un sistema permanente
que se perpetúe en el tiempo es un "mientras tanto".
En la entrega de tarjetas a beneficiarias en Mar del Plata
(4 de diciembre de 2009) Cristina Kirchner señaló:
"El día que estas asignaciones que hoy entregamos
a más de 1.500 familias no se las den en una tarjeta
de la ANSES sino en un recibo de cualquier empresa, de cualquier
comercio, de cualquier fábrica, ese día habremos
cumplido el verdadero objetivo que es el de trabajo decente
y seguro para todos los argentinos. Mientras tanto el Estado
presente, reparando la injusticia y la inequidad". Podríamos
multiplicar los ejemplos, prácticamente no dejó
ningún aspecto fuera de este análisis. Inclusive
vinculó el criterio solidario de que los trabajadores
ayuden a "sostener a los que todavía no han conseguido
trabajo, porque también es la mejor defensa para el
propio trabajador" ya que mejora las condiciones del
mercado laboral. Al defender el proyecto de las acusaciones
de "focalizado" y "clientelar", provenientes
sobre todo de la dupla UCR - Coalición Cívica,
además de destacar la metodología de implementación
(la tarjeta, el cobro bancario, la administración del
ANSES sin mediaciones punteriles de ningún tipo), puso
hincapié, nuevamente, en el mundo del trabajo, destino
final del proyecto: "Es curioso, porque lo más
anti clientelar que puede existir, lo más liberador
que puede tener alguien es que tenga trabajo. Ya no depende
de que lo inscriban, de que haga una cola, nada; va a trabajar
y cobra. Y este fue el gobierno que más puestos de
trabajo creó en las últimas décadas en
la República Argentina.".
Más allá de las múltiples
diferencias formales y metodológicas y al fuego cruzado
de los debates, debajo del ruido podemos percibir dos concepciones.
Mientras el discurso de Carrió percibe y se hace eco
de la crisis de la modernidad y en consecuencia del trabajo
como valor social central, la propuesta del gobierno sigue
abrevando en la cultura peronista que tiene al trabajo como
centralidad. A nadie se le hubiera ocurrido llamar a Perón
en la Marcha "sos el primer ciudadano". Perón
es Perón porque es "el primer trabajador".
Es famosa la frase de Perón en la que plantea el paradigma
de la igualdad: "Hay una sola clase de hombres, los que
trabajan".
Ignoramos si éste y otros debates
tenían la posibilidad de darse. Hay quienes dicen que
el gobierno con su decisión de tomar el atajo de un
Decreto de Necesidad y Urgencia, eludiendo al Congreso, es
el responsable de haber escatimado la posibilidad de un debate
profundo para arribar a consensos. Puede ser. Pero, después
de escuchar a la diputada Carrió en conferencia de
prensa, el mismo día del anuncio oficial, afirmar que
Cristina Kirchner era "perversa" y que todo esto
es una "trampa" fruto de un "pacto con Moyano";
después de oír al senador Morales sostener que
el plan social de mayor envergadura en toda América
del Sur "profundiza la pobreza", dudamos que tal
debate se hubiera podido dar.
|