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Asignación
universal por hijo
Ausencias
Obra fotográfica de Gustavo Germano
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Otra mala noticia
"No hay lugar para 580.000 chicos en
las escuelas" publicó en tapa el diario La Nación
en su edición del domingo 7 de marzo. Otra catástrofe
de las que cotidianamente estallan en las tapas de los diarios
Clarín y Nación y a lo largo de las 24 horas
que transmite TN, por citar los lugares más paradigmáticos
de los cataclismos. Lo que faltaba ¡más de medio
millón de chicos sin banco! ¿Qué habrán
hecho con los bancos que ahora faltan? ¿Les habrán
prendido fuego como antaño hicieron con el parqué?
Si avanzamos en la lectura de la nota el misterio se devela.
"Las escuelas del país deberán enfrentar
este año una demanda que nadie previó: unos
580.000 chicos de 5 a 17 años podrían solicitar
vacantes si sus padres quisieran cobrar la asignación
universal por hijo, creada por el Gobierno hace 4 meses. Pero
no hay lugar para todos ellos", señala apesadumbrado
el diario La Nación. No vamos a hacer un análisis
muy profundo de esta particular forma de dar la noticia, pero
nos parece oportuno destacar tres aspectos que la nota devela,
no sobre la marcada intencionalidad política de la
nota y la ideología de que es tributaria porque esa
circunstancia es tan burda que no hace falta develarla.
580.000
En el título no hay dudas ni potenciales:
no hay lugar para 580.000 chicos. Ya en el primer párrafo
aparece el potencial y la relativización de la cifra:
"unos 580.000 chicos de 5 a 17 años podrían
solicitar vacantes si sus padres quisieran cobrar
la asignación universal por hijo". Recién
promediando la nota aparece la fuente de la información.
Se trata de Axel Rivas, director del área de Educación
del Centro de Implementación de Políticas Públicas
para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Consultado por
La Nación "El especialista estima que la cantidad
de potenciales nuevos alumnos es de 580.000". La nota
aclara que "en el Ministerio de Educación reconocen
el problema, pero no dan cifras nacionales". Amonesta
el encubrimiento o la desidia agregando que "se promete
tenerlas recién para junio".
¡Qué buena noticia! En junio podremos tener una
foto muy precisa de la real situación de escolaridad
de los niños, niñas y adolescentes argentinos.
Y no sólo de la escolaridad, sino también de
la salud y la situación laboral de los padres. Es,
además, un muy fuerte incentivo para los programas
de documentación que, sobre todo a partir del Decreto
90 de marzo del 2009, se han instrumentado a nivel nacional
y en muchas provincias. Porque lo cierto es que, alrededor
de 1.200.000 niñas y niños argentinos no tenían
ni el básico derecho a la identidad.
Del 9 al 24 de noviembre de 2009 se realizaron, en sucesivos
actos las firmas del convenio de adhesión al Programa,
por parte de las provincias, la ciudad autónoma de
Buenos Aires y municipios del conurbano que por su dimensión
y complejidad ameritaban un convenio directo. En todos ellos
habló la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner,
y en todos, de alguna u otra manera puso de realce este tema.
Repasemos algunas de sus afirmaciones: "la verdad es
que es un día también muy especial por firmar
este convenio con los gobernadores, a los efectos de ir componiendo
y recomponiendo el Sistema Nacional de Datos, que debe culminar
en un Registro del Niño". "Este es un convenio
más en el marco de los acuerdos precisamente para lograr
intercambiar información, de manera tal de hacer un
registro consistente en materia de Asignaciones Universales,
que además también va a contribuir a que tengamos
un mapa de la situación. en cuanto a nuestros niños
menores de 18 años" "Porque además
uno de los problemas que teníamos era, fundamentalmente,
aproximadamente un millón de niños indocumentados
que, precisamente, esta medida no sólo los va a incluir
desde lo social, sino que los va a incluir de la primera cuestión,
que es la identidad." "Esto también va a
ayudar con aquello de superposición de planes y de
esfuerzos que muchas veces no permiten, al destinar o asignar
incorrectamente los recursos, que lleguen a aquellos que lo
necesitan". "Tener un mapa adecuado, solvente, criterioso
de cuál es realmente y con exactitud la situación
de los sectores más vulnerables y qué tipo de
ingresos reciben"
"lograr un acuerdo de cooperación,
fundamentalmente, en todo lo que hace al cuerpo de datos,
que ya tenemos muchísimos, pero hay necesidad del entrecruzamiento
de datos, ahora ya, entre provincia, Gobierno de la Ciudad,
municipios". Hemos tomados estos fragmentos de cinco
discursos que en ese breve lapso pronunció Cristina
Kirchner. Es notable la insistencia de la Presidenta sobre
este punto. Cualquiera que haya gestionado políticas
sociales, desde cualquier ámbito estatal sabe de la
importancia crucial de construir y sistematizar información
precisa. Todos los que trabajan en políticas públicas
de niñez y adolescencia saben de la enorme falencia
que todavía tenemos sobre este punto. Datos vagos o
generales que, muchas veces, provocan respuestas vagas o generales,
o abstracciones retóricas no traducibles en acción.
También disparates mayúsculos como las fantásticas
cifras que se manejan para dimensionar problemas concretos
como el de la participación de menores de edad en delitos
graves. Recordemos, por citar un ejemplo antológico,
los dichos de Salcedo, ex Jefe de la Policía Bonaerense,
hablando impunemente de un millón de delitos graves
por año cometidos por niños y adolescentes.
Nadie lo previó
"Una demanda que nadie previó",
anuncia el título de la Nación antes de dar
la cifra fatídica. ¿De dónde saca el
diario La Nación que nadie lo previó cuando
el ingreso o reinserción escolar es uno de los objetivos
centrales del Programa de Asignación Universal por
Hijo? Es tan evidente que no hace falta demostrarlo. Lo bueno
es que la estúpida maledicencia de algunos medios nos
obliga al ejercicio de repensar y analizar hasta lo evidente,
y lo podemos ponderar mejor. Para empezar, vayamos a la fuente
y volvamos a escuchar lo que la Presidenta señaló
el 29 de octubre de 2009 en el anuncio del lanzamiento del
Programa y la firma del correspondiente decreto: "También
subordinamos la percepción de esta asignación
familiar al hecho de que nuestros chicos, nuestras niñas,
vayan al colegio y cumplan con todos los planes de vacunación
y de control sanitario
". "Porque además
tenemos que lograr entender todos los argentinos que nadie
nunca podrá dejar de ser pobre si no tiene educación
y no tiene salud. Por eso también estas dos cuestiones
están directamente vinculadas." Desde luego que
afirmaciones de este tenor fueron repetidas en cada ocasión
en que la Presidenta o los ministros de las áreas involucradas
se refirieron al tema. Todos esperábamos que se diera
la situación de una mayor demanda de bancos en las
escuelas, sino significaría que el Programa habría
fracasado en su implementación. Ahora bien, ¿es
una espera inerme, un salto al vacío? Veamos el contexto
y cómo esta medida se vincula con otras. Por empezar,
la Ley 26075 de Financiamiento Educativo que planteaba metas
ambiciosas y concretas para el período 2006 - 2010.
Lamentablemente, la periodista del diario La Nación,
aprovechando su contacto con un especialista de la talla de
Axel Rivas, no lo consultó sobre este punto crucial.
Vamos a subsanar su olvido. El 11 de noviembre de 2009, a
pocos días del anuncio del Programa de Asignación
Universal por Hijo, el director del área de Educación
del Cippec afirmó: "Afortunadamente tenemos desde
el año 2005 una ley de financiamiento educativo que
fue aprobada con una enorme mayoría en el Congreso,
que se está cumpliendo. La ley se propuso una meta
muy ambiciosa que es llegar al 6% del Producto Interno Bruto
(PIB) destinado a educación, y ya estamos cumpliendo.
Es decir, una meta que se iba a cumplir gradualmente, hasta
ahora se ha sobre cumplido. Estamos casi por llegar al 6%
del PIB en este año 2009, lo cual es un aumento significativo
de los recursos. Hay que elogiar este aspecto. El financiamiento
educativo ha aumentado significativamente y ha llegado a su
récord histórico".
Esta medida de base, se complementa con otras que se han ido
dando. La sostenida construcción de nuevas escuelas
en todo el país, el proceso de reforma de la educación
secundaria, el paulatino aumento de los salarios docentes,
el reciente lanzamiento del Programa "Conectar Igualdad.
com.ar", que prevé la entrega de tres millones
de computadoras netbooks para alumnos del nivel secundario
de todo el país, por citar algunas directamente relacionadas
con la educación.
En síntesis podemos decir que la Asignación
Universal se entronca en un proceso que ya se venía
dando, lo impulsa y favorece su concreción. Por citar
un dato significativo que revela la profunda transformación
que estamos viviendo, en 2009 el 40% de los alumnos secundarios
de todo el país eran primera generación que
accede a este nivel educativo. Ni sus padres, ni sus abuelos
tuvieron educación secundaria.
Entonces ¿están los bancos? No. Está
el desafío, las herramientas, la oportunidad y la voluntad
política para seguir avanzando en este camino. Es lo
que todos estamos esperando y construyendo.
Esta nueva presión
"Esta nueva presión sobre el sistema
educativo se suma a la mayor demanda de lugares en las escuelas
del país por la universalización de la sala
de 5 años, la obligatoriedad del secundario y la reforma
que está haciendo la mayoría de las provincias
para volver a la estructura de escuela primaria y secundaria,
todos cambios establecidos por ley", concluye el cuerpo
central de la nota de La Nación. Dicho así,
parece una sumatoria de catástrofes. Sin duda es "una
nueva presión", o un nuevo paso en un conjunto
coherente de políticas públicas que se proponen
decididamente la universalización del derecho a la
educación y, pasando de la retórica a los hechos
ha elaborado un conjunto de leyes que obligan a los propios
gobernantes y funcionarios que tienen la responsabilidad de
gestionar a cumplir este objetivo.
Digamos en honor a la verdad que la propia nota de La Nación
nos da elementos para profundizar este análisis. Para
los que tengan el coraje de ir al interior del diario, ya
que en la tapa se promete más información, se
encontrarán con un subtítulo: "Soluciones
transitorias" y con una nota anexa: "Las escuelas
deben recibirlos", entrecomillado porque es una afirmación
de Alberto Sileoni. Ministro de Educación de la Nación.
Allí nos enteramos de algunas de las medidas que se
están tomando para enfrentar el problema, acordadas
centralmente en el ámbito del Consejo Federal de Educación,
que reúne a los ministros del área de todas
las provincias. El establecimiento de "centros de distribución
de vacantes para ordenar la demanda y la oferta", "agregar
un tercer turno en el nivel inicial en aquellos lugares donde
falten vacantes para chicos de 5 años", en zonas
rurales "abrir jardines en algunos hogares y poner un
maestro", entre otras medidas. Así mismo, en un
plan de cinco años, contar con escuela secundaria en
todas las localidades que sólo tienen nivel primario.
Para la contingencia se ha previsto "una inversión
de 35 millones de pesos en transporte escolar para que las
escuelas paguen el boleto a los alumnos o les compren bicicletas,
en caso de que tengan que trasladarse a escuelas alejadas".
Así mismo, aparecen declaraciones de varios funcionarios
de las áreas de educación, los principales damnificados
por "la presión". Consultado por el problema
de la falta de bancos, el ministro Alberto Sileoni señaló
que hay que dar "una respuesta ética anterior.
Todas las escuelas deben recibir a los alumnos y todas deben
celebrar llenarse de alumnos. Puede haber algunos inconvenientes,
pero no puede haber un chico que no tenga el beneficio porque
le digan que no hay lugar en la escuela". Bajo el título
tan poco feliz de "Retención y retorno",
más apropiado para la saga de críticas a la
política sojera, podemos enterarnos de lo que piensa
Mario Oporto, director general de Cultura y Educación
de la provincia de Buenos Aires: "La asignación
por hijo nos implicará más retención
de chicos y retorno de otros
. Sabemos que tendremos
algunos inconvenientes, pero estamos encantados de tener este
tipo de problemas".
Títulos
Ahora estamos en condiciones de sugerirle
al diario La Nación un nuevo título para su
nota. Este no es un tema menor. Cuando los programas informativos
de la televisión y radio dan cuenta de las noticias
aparecidas en los medios gráficos, se limitan en muchos
casos a leer el título y la bajada; a veces acompañada
de algún sesudo comentario del locutor, del tipo "¡Qué
barbaridad!". Por Internet, medio que va en permanente
ascenso para informarse, un estudio realizado por Google's
News, demostró que el 50% de los lectores de noticias
por Internet se limita a leer los títulos. Un estudio
reciente realizado en la Universidad Nacional de La Plata
sobre los jóvenes y el acceso a la información
da, entre otros resultados, que entre los que al menos una
vez a la semana buscan alguna noticia en los diarios, el 57%
lee sólo los títulos y las bajadas. Ni hablar
de los abundantes y tradicionales "lectores de ojito"
de tren, ómnibus y subte.
Sugerimos entonces un nuevo título:
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Una demanda previsible
Crece el ingreso de
alumnos en las escuelas
La asignación universal
por hijo demostró ser exitosa en su propósito
de impulsar la escolarización. Es un fuerte desafío
para los sistemas educativos del país.
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