|

Ausencias
Obra fotográfica de Gustavo Germano
|
A
34 años del último golpe de estado
Por
el derecho a la identidad
Por
Abuelas de plaza de Mayo
El 24 de marzo se cumplieron 34 años
del golpe cívico-militar que nos sacó a la calle
en búsqueda de nuestros hijos y de los hijos de nuestros
hijos. La ferocidad de la dictadura nos había robado
lo más querido y a pesar del miedo, el desconocimiento
y la soledad, nos unimos, los buscamos, los seguimos buscando
y exigimos verdad y justicia. La dictadura militar sistematizó
un modo de persecución política inédita,
"la desaparición forzada de personas" y su
posterior asesinato llevado a cabo por grupos específicos
y en el que estaban involucrados todos los sectores del poder;
así como también el secuestro y la apropiación
de nuestros nietos.
A tientas, heridas, con lo que cada una traía de su
propia historia, nos fuimos abriendo camino. Presentamos habeas
corpus, recorrimos comisarías, juzgados, ministerios,
iglesias, multiplicamos las presentaciones conjuntas, empezamos
las rondas de los jueves y acudimos a las embajadas. Elaboramos
códigos para hablar por teléfono y estrategias
para reunirnos y no despertar sospechas, inventamos los pañuelos
y un nuevo lenguaje en el que reconocíamos el compromiso
militante de nuestros hijos. Y nos enfrentamos al terror cara
a cara. Entonces empezaron las primeras labores "detectivescas"
para encontrar a nuestros nietos, continuaron las cartas a
organismos internacionales y los pedidos de entrevistas con
jueces, militares, obispos y líderes políticos.
Las respuestas tardan en llegar, aún hoy los que perpetraron
el horror guardan silencio, pero nosotras seguimos y nos seguiremos
encontrando en esta lucha por la verdad y la justicia.
Debemos recordar que muchos de estos niños - hoy jóvenes
- aún permanecen en condición de desaparecidos
en la ignorancia del origen del vínculo que se basa
en el asesinato de sus padres y su propio robo. Algunos de
ellos fueron secuestrados junto a sus padres, otros nacieron
en cautiverio o fueron entregados a instituciones públicas
como NN y dados en adopción. Es en este marco fue que
a solicitud de Abuelas de Plaza de Mayo se promovió
la inclusión de los artículos 7, 8 (conocidos
como argentinos) y el 11 del derecho a la identidad en la
Convención Internacional por los Derechos del Niño
aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el
20 de noviembre de 1989. La apelación de las Abuelas
al derecho a la identidad no es sólo el pedido de un
ordenamiento institucional, insistir en restituirles a estos
jóvenes su identidad implica el reconocimiento de lo
que fueron privados con el asesinato de sus padres y que eso
es irrecuperable. No se puede borrar lo sucedido pero sí
se puede abrir un espacio para construir una verdad histórica
que impida el asesinato de la memoria.
|