*Publicación digital - Marzo/Abril 2010
Año II N°6

 

 

 


Ausencias
Obra fotográfica de Gustavo Germano

A 34 años del último golpe de estado
Por el derecho a la identidad

Por Abuelas de plaza de Mayo


El 24 de marzo se cumplieron 34 años del golpe cívico-militar que nos sacó a la calle en búsqueda de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. La ferocidad de la dictadura nos había robado lo más querido y a pesar del miedo, el desconocimiento y la soledad, nos unimos, los buscamos, los seguimos buscando y exigimos verdad y justicia. La dictadura militar sistematizó un modo de persecución política inédita, "la desaparición forzada de personas" y su posterior asesinato llevado a cabo por grupos específicos y en el que estaban involucrados todos los sectores del poder; así como también el secuestro y la apropiación de nuestros nietos.
A tientas, heridas, con lo que cada una traía de su propia historia, nos fuimos abriendo camino. Presentamos habeas corpus, recorrimos comisarías, juzgados, ministerios, iglesias, multiplicamos las presentaciones conjuntas, empezamos las rondas de los jueves y acudimos a las embajadas. Elaboramos códigos para hablar por teléfono y estrategias para reunirnos y no despertar sospechas, inventamos los pañuelos y un nuevo lenguaje en el que reconocíamos el compromiso militante de nuestros hijos. Y nos enfrentamos al terror cara a cara. Entonces empezaron las primeras labores "detectivescas" para encontrar a nuestros nietos, continuaron las cartas a organismos internacionales y los pedidos de entrevistas con jueces, militares, obispos y líderes políticos. Las respuestas tardan en llegar, aún hoy los que perpetraron el horror guardan silencio, pero nosotras seguimos y nos seguiremos encontrando en esta lucha por la verdad y la justicia.
Debemos recordar que muchos de estos niños - hoy jóvenes - aún permanecen en condición de desaparecidos en la ignorancia del origen del vínculo que se basa en el asesinato de sus padres y su propio robo. Algunos de ellos fueron secuestrados junto a sus padres, otros nacieron en cautiverio o fueron entregados a instituciones públicas como NN y dados en adopción. Es en este marco fue que a solicitud de Abuelas de Plaza de Mayo se promovió la inclusión de los artículos 7, 8 (conocidos como argentinos) y el 11 del derecho a la identidad en la Convención Internacional por los Derechos del Niño aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. La apelación de las Abuelas al derecho a la identidad no es sólo el pedido de un ordenamiento institucional, insistir en restituirles a estos jóvenes su identidad implica el reconocimiento de lo que fueron privados con el asesinato de sus padres y que eso es irrecuperable. No se puede borrar lo sucedido pero sí se puede abrir un espacio para construir una verdad histórica que impida el asesinato de la memoria.