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Asignación
universal por hijo
Ausencias
Obra fotográfica de Gustavo Germano
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¿Universal,
parcial o doblemente universal?
Desde algunos sectores de la oposición,
una de las críticas más reiteradas a la medida
oficial de implementar la asignación universal por
hijo fue, justamente, que no era "universal". El
principal vocero de esta posición fue el senador radical
Gerardo Morales.
Si realizamos la experiencia de poner en un buscador palabras
claves como "asignación universal", "Morales",
"clientelismo", "rehen", "focalizada",
etc., pueden aparecer alrededor de 450 entradas que van desde
los grandes medios hasta los últimos suburbios de los
blogs, donde aparece la posición de Morales repetida
hasta el paroxismo. Perfil, Clarín, La Nación
y, más temprano que nadie, Magdalena. Porque ya el
21 de octubre de 2009, días antes del anuncio oficial,
en el programa radial de Magdalena Ruiz Guiñazú,
el senador jujeño y Presidente de la UCR esbozó
su pensamiento. La versión gráfica de la nota
radial que podemos encontrar en www.continental.com.ar
se titula "Morales remarcó que el plan de asignación
universal que propone el gobierno profundiza la pobreza y
el clientelismo". Desde luego, Elisa Carrió lo
acompañaba en ese trance. Lo de "profundizar la
pobreza" nace justamente de su no universalidad, ya que
el gobierno tiene por este medio: "a las familias pobres
de rehén". Tempranamente, entonces, hace un llamamiento
a "trabajar sobre el concepto de la universalidad".
Es un tema grave y no tenemos más elementos que lo
aprendido en Lógica de 4º año del bachillerato,
hace ya muchos años. Pero intentémoslo.
Existe un universo formado por todos los niños
y niñas argentinos, es decir todos los ciudadanos menores
de 18 años. La situación de este universo antes
del lanzamiento del "Programa de Asignación Universal
por hijo para Protección Social" era que un sector
de ese universo percibía el beneficio de una Asignación,
ya sea porque sus padres tienen un trabajo "en blanco"
y lo perciben en su salario, o porque como autónomos
les era reconocida a la hora de presentar la declaración
jurada de "Ganancias"; y otro sector de este universo
carecía de este beneficio, sea porque sus padres son
desocupados, tienen un trabajo informal o están trabajando
"en negro". Bien, en consecuencia, la Asignación
no era universal ya que no alcanzaba a todos los individuos
que componen ese universo. ¿Qué hacemos para
lograr la universalidad? Por los dichos que aparecen en los
medios parecería que la propuesta de Morales es que
le otorguemos a todos los niños una asignación,
es decir, para que sea universal hay que dársela a
todo el universo (a los que ya la tienen y a los que no).
Si esto es así pasaríamos a tener nuevamente
dos grupos (los que la cobran dos veces y los que la cobran
sólo una) y no una "universalidad". No parece
un camino muy lógico. Pero es lo que se desprende de
los dichos y comentarios de la mayoría de los diarios.
Cuando Clarín toca el tema, consignando los dichos
de Morales ("El radical cuestionó que el sistema
no sea universal y mantenga "la focalización de
los planes".), comenta: "La jefa de Estado presentó
la asignación como "universal", aunque en
realidad es que no se suma al beneficio similar que ya cobran
los empleados en blanco" (Clarín.com, 29 de octubre
de 2009). ¿Cómo se les puede ocurrir que para
que sea universal a un sector que ya la tiene se le sume el
nuevo beneficio? Por este camino, cuando se consagró
el "voto universal" en la Argentina, incorporando
a las mujeres que carecían de este derecho, a los hombres
se los debería haber habilitado a votar dos veces.
¿Cuál es el concepto de universalidad que, finalmente,
sustenta Morales? Vayamos a las fuentes. En el 2006, el senador
Sanz acompañado de Morales y otros presenta un proyecto
de Ley creando el Programa de Asignación Universal
para la Niñez, la Adolescencia, y la Atención
Natal y Prenatal (Expediente S-2563/06).
Bajo el Título "Destinatorios", el Artículo
2º establece:
"Dicho programa está destinado
a:
a) todos los menores de 18 años, argentinos y residentes,
b) todas las mujeres embarazadas, argentinas y residentes.
Quedan excluidos de las asignaciones de la presente
ley todos los trabajadores que se encuentren contemplados
en la Ley 24.714; y todas aquellas personas que, cobren
un monto igual o superior al establecido como límite
máximo excluyente en la Ley 24.714 y su reglamentación". |
Es decir, la ley de Asignaciones Familiares.
Como es lógico, los que ya cobraban una asignación
"quedan excluidos" del beneficio. Con matices de
forma, esta posición se parece muchísimo a la
implementada por el gobierno.
Ahora bien, el 7 de mayo de 2009, Sanz y Morales presentan
un nuevo proyecto de ley sobre la materia. El nuevo proyecto
se titula: "Creación del Programa de Asignación
Universal para la Atención Prenatal, Natal, la Niñez
y la Adolescencia. Creación del Programa de Ahorro
Universal para Niños, Niñas y Adolescentes"
(Expediente 1230-S-2009). Como es ostensible se trata de dos
creaciones y dos cuestiones unidas en una misma ley. Desde
luego, el Proyecto de Ley está dividido en dos capítulos,
correspondientes a cada una de las creaciones. Así
que vamos a ocuparnos sólo del Capítulo I. En
realidad, se trata de una copia del Proyecto presentado en
el 2006 con algunas pequeñas modificaciones.
Pero en el Artículo 2º se da una modificación
sorprendente, ya que la nueva versión elimina el párrafo
donde se consignaba que los que ya perciben la Asignación
Familiar quedan excluidos del beneficio. La nueva redacción
del Artículo 2º, se limita entonces a señalar:
Destinatarios
Artículo 2º: Dicho programa está destinado
a:
a) todos los menores de 18 años, argentinos y residentes,
b) todas las mujeres embarazadas, argentinas y residentes. |
Todo el resto de los artículos son
prácticamente idénticos. No existe la menor
referencia a la Ley 24.714, no se la modifica, ni se la deroga,
ni se establece que sus fondos (unos 18.000 millones de pesos
al año) deban transferirse para solventar en parte
este nuevo Programa. Nada.
Para que la Asignación sea "universal" hay
que dársela a los que no la tienen, para que todos
la tengan, como lo sostenía y lo firmó el propio
Morales en el 2006. Es tan sencillo que da un poco de vergüenza
ajena que se haya debatido tanto y se le haya dado tanto espacio
a este tema. Sólo bastaba recordar aquello de "Todos
los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. Por
lo tanto, Sócrates es mortal" que bostezando leíamos
en los manuales de lógica del bachillerato. "Todos
los niños son beneficiarios de una asignación.
María, Juan, es un niño. Por lo tanto, María,
Juan, es beneficiaria/o de una asignación". Sin
embargo, para Morales es: "Por lo tanto, María
es beneficiaria de una asignación y Juan de dos".
Por más que echemos mano a la lógica de primer
orden, a las proposiciones universales, a los cuantificadores
universales de la lógica matemática, la propuesta
del senador Morales no cierra.
Pero alguna lógica debe tener, aunque
no nos sirvan las herramientas de la lógica para entenderlo.
Un pequeño agregado en el Artículo 1º del
nuevo Proyecto de Ley nos da una pista cierta. En el Proyecto
del 2006 se establecía que "El objetivo del mismo,
es otorgar una asignación monetaria" y mencionaba
los conceptos: "a) asignación mensual por menor;
b) asignación mensual prenatal"; etc. La versión
2009 agrega: "El objetivo del mismo, es garantizar
un mínimo de ingreso ciudadano para todos los niños/as
y adolescentes del país. La aplicación se
efectivizará a través de una asignación
monetaria, en concepto de
" y se consignan los mismos
conceptos que en el anterior proyecto.
Para tratar de entender lo que está diciendo Morales
hay que ir a las fuentes, y la fuente es Elisa Carrió.
Sin duda, podemos considerar a la diputada Carrió como
una pionera en la conquista de la Asignación Universal
a la niñez. En 1997 presentó junto a Elisa Carca
el primer Proyecto de Ley sobre la materia. Ya entonces acuña
el concepto de "ingreso ciudadano a la niñez".
De hecho, el Proyecto de Ley se titulaba "Fondo para
el Ingreso Ciudadano de la Niñez" (FINCINI). Desde
luego que la creación de este Fondo elimina las Asignaciones
Familiares y elimina la deducción por hijo del impuesto
a las Ganancias. Este término "ingreso ciudadano",
de marca registrada, es el que ahora se cuela en el nuevo
proyecto presentado por Morales el año pasado.
Ya que es inútil el uso de la lógica para entender
el "concepto de universalidad" del Senador Morales,
permítannos usar la imaginación.
Mayo del 2009, se va consolidando el heterogéneo conglomerado
opositor. Todos los temas pueden ser frentes de confrontación.
También la "agenda social" y el descubrir
que hay pobres en la Argentina e intentar contarlos para poder
afirmar que ahora hay más pobres. En este contexto
cobra especial impulso el tema de la Asignación Universal.
Morales ahora se sienta en la misma mesa que Carrió.
No los une el amor sino el odio común al común
enemigo, "los K". No importa ahora que cuando Elisa
Carrió volvió con su proyecto de Ley en los
años 1999 y 2001, no tuviera el menor eco en el gobierno
de De la Rúa, del que Morales fue, justamente, viceministro
de Desarrollo Social. Hay que acordar estrategias y discursos
comunes. En el tema asignaciones, el proyecto que Morales
suscribe en el 2006 no es muy funcional con la postura de
Carrió. Excluye del beneficio a los que ya cobran la
Asignación Familiar y en sus fundamentos hay expresiones
como "Esta asignación está destinada a
las personas más necesitadas de la sociedad" y
una afirmación muy poco oportuna y fatídica
para el nuevo discurso, ya que al definir la naturaleza del
proyecto afirma que se trata de un "Programa de carácter
universal y focalizado en la población más
vulnerable".
Rápido, hay que presentar otro Proyecto de Ley que
no se parezca en absoluto a las posiciones del oficialismo
y pueda convivir con el de su socia en el odio. No hay mucho
tiempo para ocuparse del tema. Tal vez un asesor desganado
es el culpable. El nuevo Proyecto se limita a borrar todo
vestigio de "exclusión" a los que cobran
la Asignación Familiar y de expresiones poco convenientes
en los fundamentos. Ya que están le agregan lo de "ingreso
ciudadano a la niñez", como un guiño a
su nueva socia en el odio. No importa si lo que queda es un
mamarracho. Ya puede criticar al gobierno por su falta de
universalidad, ya puede afirmar en Clarín, junto a
Carrió, que el proyecto del gobierno mantiene "la
focalización de los planes". Todo sea por
los niños.
Ampliando la universalidad
En el otro extremo del tenso arco ideológico
de nuestro país, nos encontramos con una buena noticia.
Página 12 publica en su edición del 17 de marzo
del 2010 que "Se ampliará la asignación
por hijo a los monotributistas de categorías más
bajas y, tal vez, también a los temporarios, con lo
que abarcarían 150 mil nuevos beneficiarios".
¿Puede "ampliarse" algo que es universal?
No parece muy razonable. En la misma nota se anuncia que está
en estudio una suba del salario mínimo, lo que implicaría
el ingreso de más beneficiarios, ya que el beneficio
no alcanzaba a los trabajadores no formales cuyos ingresos
superaran el del salario mínimo. Las medidas son un
tácito reconocimiento por parte del gobierno de la
no universalidad de la asignación. Lo cierto es que,
con este anuncio, el gobierno sigue demostrando su voluntad
política inquebrantable y tener más reflejos
que la oposición liderada por Morales, encerrada en
su discurso de acusaciones de "clientelismo", "asignación
focalizada", y que por este camino el gobierno pretende
"tener de rehenes a los pobres", francamente insostenible
desde la mecánica de implementación que establece
el Programa.
Por su parte, Elisa Carrió, en vez de analizar y profundizar
estas sencillas cuestiones prácticas que ahora el propio
gobierno anuncia, o profundizar el debate sobre si este tipo
de derechos debe seguir vinculado, directa o indirectamente,
al mundo del trabajo, ha preferido basar su oposición
en una vaga y siniestra conspiración, al afirmar que
el Programa "es una trampa", ya que nace de "un
acuerdo" con Hugo Moyano, para que "tenga clientes
también en los desocupados". Fiel a su estilo
pontificó en conferencia de prensa: "Moyano quiere
controlar a los que no son trabajadores para su propio proyecto
político; es un acuerdo entre el peor sindicalista
de la Argentina y la presidenta de la Nación",
por lo que "es perverso lo que hace la presidenta".
Analizar estas declaraciones excede con creces las posibilidades
de nuestro modesto manual de Lógica.
Mientras Morales le sigue dando vueltas
al tema de la universalidad y tratando de demostrarnos que
una familia "profundiza la pobreza" porque ahora
pasa a cobrar limpia y dignamente una asignación de
$180 por hijo; mientras Elisa Carrió, en un salto encomiable
de imaginación, parece sugerirnos que la "dictadora"
Cristina Fernández de Kirchner es Videla y ella, en
consecuencia, una especie de Alfonsín redivivo que
denuncia un perverso "pacto" con el peor sindicalismo;
mientras sigue sonando y sonando este ruido mediático
sin sentido; está avanzando en Argentina el más
importante programa de equidad social, tanto por su escala,
por el volumen de fondos transferidos a los sectores más
vulnerables de la sociedad, como por su efectiva vinculación
con la reparación de derechos vulnerados.
En esta Argentina del Bicentenario contamos con un instrumento
que incide eficazmente en la protección de los derechos
básicos de alimentación, educación, salud
e identidad de más de tres millones y medio de niñas
y niños argentinos que estaban excluidos.
Nunca se había dado un paso tan importante en el cumplimiento
efectivo por parte del Estado de las retóricas sobre
los Derechos del Niño.
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